Toledo, la ciudad de las tres culturas

Esta semana viajamos a Toledo, una ciudad castellano-manchega, situada a tan solo 45 minutos de Madrid (unos 80 kilómetros), y a unos 200 kilómetros de Cuenca. Aunque es prácticamente imposible contar todo lo que muestra a sus visitantes, vamos a recomendaros una ruta con los lugares más bellos e históricos de la ciudad.

Rocío Sánchez Herranz

Para comenzar la visita, cruzaremos su muralla por la puerta principal, la Puerta de Bisagra, una puerta reconstruida en 1550 por Alonso de Covarrubias, que imita a un arco triunfal por el gran tamaño de su gran arco de entrada, el cual está flanqueado por dos imponentes torreones semicirculares. Sin embargo, desde hace unos años, el acceso a lo alto de la ciudad se puede hacer por las escaleras mecánicas situadas al lado izquierdo de la ciudad según se mira desde abajo; sin duda, una manera cómoda para subir y no cansarse ya en las primeras cuestas.

Antes subir, al otro lado del río, ya se vislumbra el Castillo de San Servando, que actualmente sirve de albergue juvenil. Para llegar hasta él, tendremos que cruzar el Puente de Alcántara, de origen romano y reconstruido en época hispano-musulmana, que todavía hoy posee su puerta torreón que daba acceso a la ciudad.

Al subir los tres tramos de escaleras y enfilar por la calle principal llegaremos a la Plaza Zocodover, el centro neurálgico de la ciudad, un lugar de encuentro conocido por todos los toledanos que durante muchos años actuó como Plaza Mayor teniendo lugar en ella las actividades más importantes de sus fiestas. Actualmente, en ella se puede coger el tren turístico y es en esta plaza, también, donde podremos acudir a la Oficina de Turismo con el fin de solicitar un  mapa que nos guíe por todo el recorrido.  Existen otras oficinas de turismo en la ciudad, concretamente en la Plaza del Ayuntamiento o en la Puerta de la Bisagra.

Desde la Plaza Zocodover, continuamos la calle cuesta arriba hasta llegar al Alcázar, el Museo del Ejército, situado en la colina más alta de la ciudad.  El actual edificio fue mandado construir por el emperador Carlos V, para que fuera su residencia, pero para ello se tuvo que destruir casi todo el castillo medieval que había anteriormente. Aunque su primer arquitecto fue Alonso de Covarrubias y de él destaca, por ejemplo, la portada principal con el arco de medio punto con los “espejos” de piedra típicos toledanos, es más conocido aún el papel de Juan de Herrera por su creación de la escalera bajo bóveda de cañón del interior. El Alcázar nunca llegó a ser residencia de reyes, debido a que la capital pasó a establecerse en Madrid; a pesar de ello, el edificio tuvo muchos usos como cárcel de la Corona, cuartel militar, Academia de Infantería… y, en estos momentos, como Museo de Ejército.

Muy cerca del Alcázar se sitúa la Biblioteca Regional, una visita muy recomendable debido a que desde lo alto de ella se puede obtener una vista impresionante de toda la ciudad del Tajo.

Volvemos a la Plaza Zocodover para continuar por la calle del Comercio, y descubrir uno de los mayores tesoros de Toledo, la Catedral Primada. El edificio comenzó a construirse en 1226 bajo el reinado de Fernando III El Santo, aunque no se terminó hasta 1493. En su interior destaca la Sacristía Mayor, el Coro, la “Campana Gorda” (cerrada el domingo), y la Capilla Mayor.

En la misma plaza de la Catedral, encontraremos el Ayuntamiento y el Palacio Arzobispal. Desde aquí atravesaremos el Pasadizo del Ayuntamiento hasta llegar al Convento de Santa Úrsula. El Convento es de estilo mudéjar y fue erigido en el siglo XIV. Al lado de este, podemos visitar la Iglesia de El Salvador, construida sobre una mezquita hispano-musulmana, que alberga en su interior un alminar de la época convertido hoy en la torre del campanario. Justo enfrente de esta iglesia, se localiza la Iglesia de Santo Tomé y, a su lado, el Palacio de Fuensalida.

A pocos metros del Palacio, hacemos un alto en el camino para conocer la historia de El Greco, en el Museo que lleva su nombre, el único museo de nuestro país que cuenta su historia y la influencia de su obra. El museo es una recreación de la típica casa toledana de la época (siglo XVII) en la que vivió el pintor.

Una vez hayamos visitado la judería, iremos por la parte baja de la ciudad, hasta llegar a la Puerta del Sol (de estilo mudéjar), para conocer uno de los últimos tesoros que hemos dejado para el final, la Mezquita del Cristo de la Luz, del siglo X. Hoy, la muestra de arte islámico  más importante de Toledo, cuyo interior se divide en nueve zonas, todas ellas cubiertas con espectaculares bóvedas, auténticas obras de arte.

Cualquier día es bueno para visitar esta ciudad, pero recordamos que el domingo hay varios monumentos de acceso gratuito como son la Catedral, el Museo Sefardí (Sinagoga del Tránsito), las Termas Romanas de Amador de los Ríos, el Museo El Greco o el  Alcázar.

¡La ciudad del Tajo y de las tres culturas, la judía, la musulmana y la cristiana, os espera para que conozcáis los tesoros de cada una de ellas!

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