Verano: lo que debe “reflejar” la cara

Tomar el sol es muy sano, siempre y cuando se haga con protección. La cara, igual que el cuerpo, precisa de una crema específica que, si bien no se desaconseja usar en invierno, sí que es de obligado empleo en verano.

Sara Niño

Dejando de lado protectores específicos para el sol (por ejemplo, el de Bjobj, que vende la tienda online Tequierobio), pues su textura es densa y propia de una crema únicamente destinada a esta función, la mayoría de productos faciales ya incorporan FPS (Factor de Protección Solar), además de otros componentes que alimentan la piel tras la exposición al sol.

Sin embargo, no todas las cremas faciales están elaboradas con ingredientes naturales y filtros minerales, ni son respetuosas con el medio ambiente. La nueva Eco Friendly Cream, de Fridda Dorsch, sí.

Esta se presenta como “hidratante antiedad con SPF 30, formulada con innovadores filtros físicos y biológicos no absorbibles por la piel”. Continúa: “Biodegradable y respetuosa con el medio ambiente y marino”.

FPS

Sea 15 (suficiente para pieles normales pero bajo para las blancas y/o sensibles), 20 o 30, el Factor de Protección Solar (FPS), en inglés SPF, indica el tiempo que ha de pasar una persona al sol, con dicha crema, sin quemarse. A mayor FPS, más tiempo de exposición solar (lógicamente, también depende del tipo de piel -más oscura, FPS menor-).

Una de las marcas de cosmética natural que, en estos momentos, ofrece mayor variedad de FPS es Yves Rocher, quien, aparte de su protectora antiedad rostro (disponible en FPS 30 y 50), vende una BB Cream en diferentes tonos y factor de protección 20.

Rayos

Existen tres tipos de rayos solares dañinos: los UVA (responsables del bronceado pero, también, del envejecimiento cutáneo), los UVB (causantes de las quemaduras y, por tanto, del cáncer de piel) y los IR (siglas que responden a “Rayos Infrarrojos” y que no son más que el calor generado por el sol).

La mayor parte de las cremas faciales insertan filtros de protección contra los UVA Y los UVB (que frenan la penetración del sol en la piel, a través del efecto “reflejo”) pero no para frenar los IR. La Eco Friendly de Fridda Dorsch ha decidido cubrir esta necesidad de la piel.

Vitaminas

Como decíamos, una crema facial ha de proporcionar un aspecto radiante a la piel; a ser posible, no graso (dado que, en verano, con el sudor ya se genera sebo de manera natural); pero no por ello de textura untuosa.

Las Vitaminas C y E, hidratantes y antioxidantes respectivamente, son habituales en las faciales más demandadas en época estival. La B3, por su parte, no es tan proclive pero Fridda Dorsch considera de vital importancia la inclusión de esta en la Eco Friendly: se trata, pues, de una protección biológica antioxidante, apropiada incluso para pieles acneicas, ya que contiene una fórmula ligera, mate y fácil de extender.

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