Una “Redención” tan previsible como emocionante

Billy Hope (Jake Gyllenhaal) es un boxeador que ha logrado ser campeón de mundo de los pesos semipesados sin perder ninguna pelea. Hope lleva una vida feliz con su mujer y su hija. Hasta que la vida de Billy da un giro inesperado tras desatarse un hecho que lo dejará hundido moralmente… y le enviará directo a la Redención.

Jaime Fernández Palacios

Su carrera profesional y su vida familiar caerán en picado. Entonces, el protagonista luchará por encontrar su propia redención enfrentándose a su pasado para recuperar la fe en sí mismo. Redención ofrece el punto de vista de la abundancia de la cima del éxito aunque también realiza un viaje a través de sentimientos como el dolor, la tristeza, el miedo y la miseria.

Antoine Fuqua dirige este film, técnicamente, muy bien elaborado. El ritmo es ágil, la fotografía con una paleta de tonalidades tenebristas está muy cuidada, la música emociona, y todas las interpretaciones, especialmente la de Jake Gyllenhaal, transmiten mucho realismo. 

Sin embargo, la historia principal redunda en algunos de los tópicos vistos y utilizados en otras películas similares con ambientes mafiosos, traiciones, veteranos entrenadores inspiradores y, en general, situaciones demasiado típicas que no ofrecen nada diferente.

Redención gana enteros con el talentoso estilo del director para contar la historia. Es cierto que tal vez no convence demasiado el extraño momento en el que el protagonista sufre el suceso que le trasladará a su abismo personal, pero a partir de ahí, en su camino hacia la redención, la película funciona mejor: ofrece un espectáculo visual que merece la pena disfrutar. El combate pugilístico del final de la película es un alarde de técnica capaz de inyectar al espectador grandes dosis de emoción.

Del 1 al 10: 7

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