Los Teatros Luchana “venden” a su abuela

Se vende (abuela incluida), la nueva comedia de los Teatros Luchana, dio el pistoletazo de salida ayer domingo, 3 de marzo, a las 18:30 horas, y permanecerá en cartel hasta el 14 de abril. La protagonizan las actrices Enriqueta Carballeira, Blanca Oteyza, Esperanza Elipe y Helena Lanza.

Sara Niño

La sala se llena y los espectadores, impacientes por saber quién es la abuela que “se vende” en los Teatros Luchana, se acomodan. Se apagan las luces y los primeros diálogos de esta obra de teatro se deslizan… al principio con un ritmo cadencioso, después a grito pelado.

Y es que Camila, la “abuela” y propietaria de la casa que se vende, es una mujer de 75 años que va en silla de ruedas y padece, aparentemente, demencia senil. Sin embargo, no dejará que nadie (absolutamente nadie) le quite su casa. Si para eso tiene que gritar, lo hará; si para eso tiene que protagonizar los diálogos más demenciales que nos podamos imaginar, no duden que lo hará también.

Carol, por su parte, es la potencial compradora de la casa de Camila. Una mujer muy elitista que olfatea la casa de arriba abajo. ¿Está segura de querer comprar una vivienda con inquilina incluida? Desde luego, por muy buena vendedora que sea la mujer que viene de parte de la inmobiliaria, esta tarea va a resultar cuanto menos dura. Además, no olvidemos que Celia, la cuidadora ¿cubana? de Camila, no dejará sola a la mujer ni un minuto.

Se venden/se compran valores morales

Se vende (abuela incluida) es una comedia con un trasfondo muy realista que puede entenderse como una crítica de los valores morales actuales. Por un lado, la venta de pisos (a cualquier precio) a la que estamos asistiendo en este momento en España. De hecho, vender un piso con propietario (de avanzada edad, normalmente) incluido es más común de lo que creemos. Por otro lado, el hecho de que todos tenemos un precio: Camila, Celia (que ni es cubana ni está dispuesta a callar la deshonra de la abuela, si no es con un fajo de billetes por delante), Carol… incluso la vendedora del piso. Todas aceptan dinero a cambio de no delatar a la abuela de los Teatros Luchana. Pero, ¿se puede comprar el silencio? Ahí lo dejamos.

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