Soria y sus bellos alrededores

Esta semana viajamos a la provincia de Soria (Castilla y León), para conocer su ciudad y sus bellos pueblos. Si comenzamos nuestro recorrido desde el sur de España o desde Madrid y tomamos la A-1, haremos nuestra primera parada en San Esteban de Gormaz, para más tarde visitar El Burgo de Osma y Calatañazor, hasta llegar, finalmente, a Soria.

Rocío Sánchez Herranz

San Esteban de Gormaz, donde los amantes del arte descubrirán dos joyas: la Iglesia Románica de San Miguel, erigida en el Siglo XI, primera iglesia románica porticada de la provincia; y la Iglesia de Nuestra Señora del Rivero, del mismo estilo y siglo XII, es la que más devotos posee por su Virgen del Rivero.

En nuestra visita a San Esteban no puede faltar la Plaza Mayor, con su Ayuntamiento, sus bellos soportales y su Arco de la Villa, acceso principal a la plaza, que en el pasado era el acceso principal de la muralla. En lo alto de villa quedan restos de la fortaleza defensiva de la ciudad, que sirvió de defensa en numerosa ocasiones. Antes de marcharnos, nada mejor que cruzar el Puente Medieval, un puente de piedra sobre el río Duero que nos ofrece una panorámica de todo San Esteban.

Catedral del Burgo de Osma
Catedral del Burgo de Osma

Nuestro segundo alto en el camino será para visitar una de las más bellas localidades de la provincia de Soria, El Burgo de Osma. Esta monumental ciudad episcopal, posee todavía hoy gran parte de su recinto medieval, lo que, entre otros motivos, le ha llevado a ser declarada Conjunto Histórico-Artístico.

La Plaza Mayor, de estilo barroco, fue construida en el siglo XVIII; allí, descubriremos varios de los edificios más hermosos de la villa. Sin duda, uno de los que más llamará nuestra atención es el Antiguo Hospital de San Agustín: actualmente es el Centro Cultural de la Villa con la Oficina de Turismo, la Biblioteca Municipal y varias salas de exposiciones en su interior. En el otro lado de la plaza aguarda la Casa Consistorial ; por último, alrededor de toda la plaza podemos ver casas típicas castellanas.

Tomamos la Calle Mayor para llegar hasta la Plaza de la Catedral, donde se localiza el mayor tesoro, su Catedral de la Asunción; en ella destacan la torre campanario y la magnífica portada gótica.

Castillo de Calatañazor
Castillo de Calatañazor

Llegamos a Calatañazor para descubrir otra villa de gran riqueza. Todavía hoy podemos apreciar restos de su Castillo, como su torre del homenaje (gracias a que ha sido restaurada parte de ella), su foso y algunos de los muros pertenecientes a la muralla. Al recorrer sus empedradas calles, sale a nuestro encuentro la Iglesia de Nuestra Señora del Castillo, románica en su origen, pero posteriormente gótica. Otros edificios religiosos de la localidad son la Iglesia de San Juan y la Ermita de la Soledad, con su intacto ábside.

En Soria proponemos un recorrido que comienza por la carretera que la une con Madrid; desde allí podemos visitar, primero, la Diputación Provincial,y, después, el Palacio de Alcántara. Enfrente de la Diputación, nos aguarda uno de los Monumentos Nacionales de la ciudad, la Iglesia de San Juan de Rabanera, de estilo románico. Continuamos hacia el oeste y hacemos una parada en la Oficina de Información que nos encontraremos en nuestro camino hacia el pulmón verde de Soria, la alameda de Cervantes, también llamada “La Dehesa”, en cuyo interior podemos pasear, descansar y descubrir su “árbol de la música” y la ermita de la Soledad. Al salir de la alameda y regresar al centro, encontramos el Museo Numantino, ideal para los amantes de la arqueología.

Continuamos hacia la Plaza de los Condes de Lérida ,en la que nos espera una de las mejores joyas románicas de nuestro país, la Iglesia de Santo Domingo; a pocos metros de ella, otro edificio religioso de gran importancia histórica, el Aula Magna Tirso de Molina, un antiguo convento en el que vivió y murió Tirso de Molina, el gran dramaturgo del Siglo de Oro.

Bajamos desde el convento hacia la Plaza Mayor y seguimos descubriendo varios palacios de gran historia, como el Palacio del Vizconde de Eza, el Palacio de Don Diego Solier, el Palacio de los Condes de Gómara (en la Plaza del Rosel) y el Palacio Viejo de los Ríos y Salcedo. Ya en la Plaza Mayor descubrimos el Ayuntamiento, la Casa de la Ciudad, la Torre de Doña Urraca y la Iglesia de Nuestra Señora la Mayor.

San Juan de Duero
San Juan de Duero

Desde la Plaza Mayor recorremos la calle Real, una de las principales de la ciudad, con un destino muy esperado en nuestra visita, la Concatedral de San Pedro. Este templo de estilo románico, fue construido en el siglo XII y posee un impactante claustro, declarado monumento nacional en 1929. Desde aquí cruzamos el río Duero, a través del puente viejo, para ver el símbolo de Soria, los Arcos de San Juan de Duero, un antiguo convento hospitalario de la Orden de San Juan de Jerusalén destacado por su claustro de arcos entrelazados, uno de los tesoros del románico en España. A este lado del río también se puede visitar San Polo, otro antiguo convento en este caso de caballeros templarios.

Cruzamos, de nuevo, el puente, recorremos el Paseo de San Prudencio y acabamos nuestra visita en el Parque del Castillo, donde todavía hoy quedan algunos restos de lo que fue la fortaleza de la ciudad.
Antes de iniciar nuestro camino de vuelta, podemos hacer un alto en el camino, a tan solo 4 kilómetros al noroeste del centro, para descubrir uno de los lugares preferidos de los sorianos, el monte de Valonsadero, en el que, además de disfrutar de un bello paisaje, se pueden ver varias pinturas rupestres, declaradas Bien de Interés Cultural.

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