Silvia Sánchez Rog y el “botón” que la transportó a un mundo imaginario

RESEÑAS DE LIBROS

El señor de Cuenca que pulsó un botón y desapareció y otros relatos, publicado el pasado mes de febrero por Editorial Amarante, es un libro que, en tan solo 128 páginas, transmite al lector mucho más que otros en 500. Con la ironía como principal arma, la escritora Silvia Sánchez Rog hace uso de un lenguaje ágil y un sentido de lo absurdo sin límites, digno de valorar.

Sara Niño

El señor de Cuenca que pulsó un botón y desapareció tan solo es el protagonista de la primera historia de este libro de relatos. Eva y Eva, Una cita eléctrica, La señora de Sevilla o Carta desde Praga, entre otros, completan un volumen que, a primera vista, parece no guardar ninguna linealidad (entre las historias) pero, en realidad, estas sí comparten un detalle: nos transportan a una realidad paralela.

Concretamente, Infinidad de vidas aborda el asunto de las realidades paralelas a través de dos hermanos, Pepe y Alberto, que parece nunca se van a encontrar por culpa de los distintos mundos. Uno en el salón de casa; otro, en la habitación; uno que llama por teléfono al otro y el otro no contesta sino que, en su lugar, lo hace la compañía de móvil… Un delirio auténtico, vaya.

Capa de invisibilidad

Si bien Harry Potter puso de moda esta prenda, que nos hace invisibles al mundo (ideal, ¿cierto?), Silvia Sánchez Rog también imagina que, en el futuro, pudiéramos ocultarnos al mundo. ¿Qué pasaría, dejaríamos de vivir a efectos legales? ¿Y cuando volviéramos? Esto mismo se plantea la pareja protagonista del relato El lado bueno, puesto que han perdido su casa y no hallan otra manera de salir del atolladero…

Premio de Narrativa Caja Madrid

La carrera de Silvia Sánchez Rog en literatura comenzó en el año 2007, cuando se alzó con el Premio Caja Madrid. Después, publicaría La mujer sin memoria (Lengua de Trapo), finalista del Premio Setenil, y se haría con el Certamen de Jóvenes Creadores además de quedar finalista del concurso Villa de Mazarrón.

Días extraños…

Tenemos todos. Sin embargo, no tanto como el de la voz principal de este relato, que no es otra que una mujer que se compra una “tostadora inteligente”. ¡Cuántas veces habremos aguantado que la publicidad hable de los aparatos cual si fueran personas! Pues bien, esta tostadora lo es…

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