Santorini, la isla azul y blanca del Egeo

Esta semana viajamos a otra de las Islas Griegas: Santorini, con grandes diferencias respecto a su isla vecina, Mikonos. Mientras en esta última reina la diversión, en Santorini lo hacen la tranquilidad y los lugares románticos.

Rocío Sánchez Herranz

La isla tiene forma de media luna y, en su parte interior, yacía hace muchos años un volcán, además de ser donde actualmente coexisten un conjunto de pequeñas islas. La parte oeste de Santorini se encuentra más cerca de la caldera del volcán; zona más escarpada, sin playas, pero de gran belleza debido al gran precipicio que conforma sobre el mar.

El lado sur de la isla es muy diferente, los pueblos van descendiendo hasta el mar, donde el turista puede hallar las mejores playas. La característica de estas es el color de su arena (la presencia del volcán provocó que parte de la isla tuviera arena negra y la parte sur, arena roja). Una de las playas más conocidas de la isla es la de Perivolos, en este caso de arena negra, un lugar de aguas tranquilas, ideal para disfrutar con toda la familia. Muy cerca de aquí, Kamari Beach, es otra de las playas a visitar, aunque eso sí, esta es diferente a la anterior, pues en temporada alta hay fiestas desde primera hora de la mañana.

Kamari Beach

Los amantes de los deportes marinos encontrarán en el pueblo marinero de Perissa una de las mejores playas para realizar diversas actividades acuáticas, en una playa muy amplia, donde la práctica del buceo, entre otras, está muy extendida. Merece la pena viajar hasta el sur de la isla, a su cara oriental, y conocer la playa Roja, un lugar único de arena rojiza, y la playa Blanca, la única de la isla, donde las paredes del acantilado son blancas, dos lugares muy especiales, cercanos al recinto arqueológico de Akrotiri, que aunque son de difícil acceso, merecen la pena conocer.

Después de pasear por algunas de las mejores playas de la isla, nada mejor que visitar su capital, Thira o Fira, un lugar mágico por su situación, que nadie puede perderse. Situada al oeste de la isla, sobre el filo del acantilado y de cara a la caldera del volcán, permite tener una de las mejores vistas de la isla. Dos colores son protagonistas en la capital, el azul y el blanco. Son típicos sus comercios y sus casas encaladas de blanco, muchas excavadas en plena roca volcánica, y las numerosas capillas de techos azules.

Fira
Fira

En la capital hay muchos lugares por descubrir como el Palacio de Gyzis, la Catedral Católica, con su bello campanario y, por supuesto, la Catedral Ortodoxa de Thira. Los amantes de los museos no podrán perderse el Museo Arqueológico, el Museo Prehistórico y el Museo Folklórico. Uno de los lugares más famosos es el antiguo puerto, al que se puede llegar en funicular, bien a pie, bien en burro, uno de los medios más característicos de la isla.

Otro de los pueblos bellos de la isla es Oia, aunque al pronunciarlo deberán decir, “Ia”, para que la gente de allí les comprenda. Un bello pueblo al norte de la isla, famoso por sus atardeceres, y donde también pueden visitar sus ermitas e iglesias, entre ellas, la Iglesia de Plátani, una de las más bellas.

No pueden marcharse de la isla, sin conocer el pueblo situado en el punto más alto de la isla, Pyrgos. Originariamente, este pueblo fue la capital de la isla hasta que pasó a ser Thira, de ahí la presencia de una fortificación que sirvió de defensa de la isla años atrás. Por su situación, Pyrgos ofrece una de las mejores vistas de la isla desde su mirador y, como la mayoría de pueblos de Santorini, este también posee numerosas iglesias para visitar. Eso sí, algunas de ellas son privadas.

¡La belleza vestida de azul y blanco os espera!

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