Santiago de Compostela. Origen románico, ciudad peregrina

Famosa por su catedral, conocida por sus intensas lluvias, y admirada por su luminosidad, la capital de Galicia posee un encanto que va más allá del simple valor histórico que la otorga su monumento central. Goza de atracción suficiente como para que, cada año, cientos de personas encabecen el Camino de Santiago o la elijan como destino de vacaciones o de residencia de estudios.

Sara Niño

La joya de la corona

Frente a la Praza do Obradorio y rodeada por la Praza da Quintana, la de Praterías y Azabachería, se alza, majestuosa, la catedral de origen románico, desde su consagración el 21 de abril de 1211. Con 800 años a la espalda, ha sufrido varias remodelaciones, con el objetivo de ser conservada como oro en paño.

Aunque la catedral es el monumento religioso más visitado, no se quedan atrás otras iglesias, conventos o monasterios. Los más destacados son el Convento de Santa Clara o el Monasterio de San Martín Pinario.

Cultura por los cuatros costados

Sin embargo y pese a la fama de ‘ciudad santa’ que Santiago haya podido divulgar, siempre hay un hueco para la cultura, tan importante en la sociedad.

Museo das Peregrinacións, Museo do Pobo Galego, Cegar (Centro Galego de Arte Contemporáneo), Museo de Historia Natural Luis Iglesias… y así hasta una variada gama de centros culturales a los que acudir, bien gratuitamente, bien por un módico precio, y mucho más si eres estudiante.

Mens sana in corpore sano

Será por la gran cantidad de estudiantes que acoge la ciudad cada curso, será por la costumbre de llevar una vida sana, más típica en el norte de España que en otros puntos geográficos, el caso es que Santiago rinde homenaje al deporte y presenta dos amplios complejos: el Polideportivo de Santa Isabel, y el universitario, ubicado en pleno campus sur de la universidad.

De parque en parque

Pasear por Santiago es una de las cosas más placenteras que uno puede hacer. En una ciudad tan pequeña como esta, no hacen falta los coches. Algunas grandes avenidas, combinadas con un gran número de pequeñas calles, y un casco urbano completamente peatonal, incita a ataviarse de un calzado confortable y ropa ligera y echarse a la calle.

Los jueves por la noche…

Ya se sabe que una ciudad pequeña no es igual de bulliciosa que una grande. No obstante, en lugar con tanta población joven la fiesta no decae casi nunca. El jueves suele ser el día elegido por este público para salir en busca de pubs o discotecas abiertas hasta el amanecer.

Una gastronomía de muchos años

Muchos son los años que hace ya que Santiago ha desplegado sus encantos culinarios ante el mundo. La tarta de Santiago, las piedras, o los llamados ‘caprichos’ son lo más delicioso que podrás probar como postre en cualquiera de los restaurantes a los que entres.

Como bebida, cualquier vino siempre viene bien, pero el Albariño es el más elogiado por excelencia. Los licores, como el café o el orujo de hierbas, se suelen ingerir para hacer la digestión, tras un enorme plato de pulpo a la gallega.

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