Ruta Sepetys “llora” el naufragio del Gustloff

Corría el año 1945, y refugiados lituanos y polacos viajaban en el Wilhelm Gustloff en busca de la libertad que la Segunda Guerra Mundial y los regímenes nazi y stalinista no les habían permitido. Punto de partida abrasador donde los haya el de Lágrimas en el mar, la tercera novela de Ruta Sepetys, traducida al castellano por Maeva.

Sara Niño

¿Puede desaparecer la historia cuando se escribe con sangre? (página 286, Lágrimas en el mar)

Demasiados episodios en la historia de Europa que, aún hoy, se mantienen ocultos; solo algunos salen a la luz gracias a “maestras en el arte de sacar capítulos olvidados” (como define el Publishers Weekly a Ruta Sepetys). Es el caso de Lágrimas en el mar.

Joana, Emilia, Florian, Alfred e Ingrid. Estos son solo algunos de los nombres de personas que naufragaron el 30 de enero de 1945 junto al Gustloff, pero representan a los protagonistas de una novela que los más fieles lectores de Ruta Sepetys esperaban con ansia desde hace muchos meses.

Joana es una enfermera lituana que, muy a pesar de las prohibiciones de que suban lituanos al Gustloff, logra navegar en alta mar, para asistir el parto de Emilia.

Polaca, joven, y con un secreto a cuestas más pesado que su propio embarazo, Emilia es un alma atormentada que refleja la esperanza de un mañana mejor.

Mi guerra había sido demasiado larga; mis inviernos, demasiado fríos. Pero por fin había llegado a casa (página 356, Lágrimas en el mar)

Real y realista

Cuenta Ruta Sepetys que una prima suya que estuvo a punto de embarcar en el Gustloff le infundió la idea de esta novela. Realidad y realismo se entremezclan en un relato que conlleva, sin duda, la intención de destapar la negra historia de nuestros antepasados pero, sobre todas las cosas, inyectarnos una gran dosis de esperanza.

La Nota: 7

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