Roscón Reyes: ¿sabes si es artesano o industrial?

Llegó la víspera de Reyes y, con ella, el olor a roscón en cada esquina donde haya una pastelería. Pero, ¿sabemos si lo que compramos -a precio de oro, la mayoría de las veces- es artesano o industrial? Moncho López, de Levadura Madre, nos da una pautas para saber diferenciar uno y otro.

Redacción

A simple vista…

Frutas: además del regalo que aloja en sus profundidades, si algo caracteriza al roscón de Reyes es la fruta escarchada que lo adorna. Si esta es abundante y está acompañada de una cantidad apreciable de azúcar y almendra, se trata de un producto artesano. ¿La razón? Según Moncho, “los ingredientes son lo más caro en el industrial”. En el artesano, por su parte, no se escatima en frutas; lo realmente valioso es la cantidad de horas que dedica el pastelero a la elaboración del bollo.

Bolsa de plástico: “Los que van en bolsa de plástico muy posiblemente no han sido elaborados esa noche”, dictamina el alma mater de Levadura Madre.

Uniformidad: en cuanto a la forma -redonda y ovalada siempre, pero con diferencias-, hemos de tener en cuenta que una fila de roscones sin ninguna uniformidad es síntoma de que han sido fabricados de manera mecánica y no artesanal.

Al peso

Una vez elegido el roscón que nos llevamos, en función de lo que hayamos visto, debemos sopesarlo. Y es que, “a simple vista, podrían parecer igual a los artesanos (se refiere a los industriales)”. Pero no: comparten volumen, no peso. “Los artesanos pesan aproximadamente el doble que los industriales”, concluye López.

El sabor

El ingrediente que aporta jugosidad al roscón es el relleno; este puede ser de trufa o nata. En cualquier caso, los fabricantes de roscones industriales emplean chantilly, similar a la nata pero mucho más barata y en sabor y textura nada comparable.

Pues nosotros vamos a ver si compramos un roscón de Reyes que no nos defraude, ¿y vosotros?

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