Radhika Jha: bella, adicta, seductora

La escritora india Radhika Jha, muy conocedora de la cultura japonesa, seduce al lector casi tanto como la ropa y el lujo a la protagonista de Mi bella adicción (Alianza Editorial), Kayo. ¿El consumo nos hace más felices? ¿O más infelices? ¿Una adicción semejante a la ocasionada por las drogas o el alcohol?

Sara Niño

Eso parece, a juzgar por los resultados obtenidos por la protagonista de Mi bella adicción. Una mujer, una tarjeta de crédito, la necesidad de llenar un hueco que nunca se llena y la falsa apariencia de felicidad que proporciona la ropa y el lujo.

Desde adolescente, Kayo asumió que no era la amiga guapa; para eso estaba Tomoko. Tampoco luciría nunca la ropa y las joyas que esas amas de casa pudientes, miembros de ese “club” secreto, portaban.

¿Su única salida? Casarse con Ryu, un banquero con prospección a una subida salarial, con el que no le va nada mal: se puede permitir no trabajar e ir de compras siempre que quiere.

Hasta que nace su primer hijo, Akiro, el cual la absorbe tanto que ni las rebajas de grandes almacenes parecen ya importarle a Kayo. ¿Conseguirá curarse de esta “bella adicción“?

Lujos y prostitución

Tal como señala Radhika Jha en una entrevista, el consumismo compulsivo es una adicción equiparable a las drogas o el alcohol; tan o más caro; de igual drama; de semejante daño psicológico.

Y es que Kayo llega a someterse a la prostitución para pagar una deuda al banco. ¿Cómo reaccionará Ryu si se entera de semejante situación?

En definitiva, Mi bella adicción es una novela tan seductora como las mujeres pretendemos ser, muchas veces, a través de nuestro envoltorio; tan original que envuelve, precisamente, la trama central en un relato de mujeres y, a veces, de hombres, quienes, muchas veces, no se esfuerzan por entender a estas.

La nota: 9´5

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