Pies: el otoño es “más duro” que el verano

Menos de un mes queda para que el otoño dé comienzo, y nosotros, muy previsores, ya andamos pensando en el calzado de dicha estación y, sobre todo, en cómo adaptar los pies a los zapatos cerrados.

Redacción

Sofía Maeso, representante de la marca RockPort en España, nos aconseja “acudir al podólogo”, además de un calzado provisto de tecnologías que satisfagan las necesidades del pie y elaborado con materiales de calidad. El invierno es largo; merece la pena gastarse algo más de dinero en esta prenda de vestir, ¿cierto?

Fuera esmalte

Lo característico del calzado de verano es que lucimos pies y uñas; bien pintaditas, estas lucen atractivas. Sin embargo, las posibilidades de que las uñas se debiliten y padezcan de hongos es mucho mayor. De ahí que, antes de pasar al zapato cerrado, debamos retirar el esmalte, hidratar las uñas y exfoliar los pies.

También, curar las heridas, ampollas y rozaduras, típicas de las sandalias, es de obligado cumplimiento. Además, hemos de contar con calcetines o medias de fibra natural antes de lanzarnos a por los botines.

Refrescar los pies

Parece más un consejo de los primeros días de verano que del otoño: tras las primeras veces que calcemos zapato cerrado, es bueno meter los pies en agua tibia durante, al menos, diez minutos.

¿Tenéis algún consejo más para pasar del verano al otoño exitosamente?

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