Yo a Pamplona y tú, a San Fermín

¿Cuántas veces habremos oído eso de “Uno de enero, dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril, cinco de mayo, seis de junio, siete de julio, San Fermín”? Pues sí, un año más, llegan los San Fermines a Pamplona. Muchos son los que se acercan a descubrir esta fiesta y otros tantos los que aprovechan para “turistear” por la ciudad. Desde InMagazine, os adentramos en su fiesta y sus bellos parajes.

Rocío Sánchez Herranz

La fiesta, declarada de Interés Turístico Internacional en 1980, es sinónimo de nueve días durante los cuales Pamplona se tiñe de blanco y rojo, y en los que la ciudadanía de Pamplona-Iruña llena de alegría cada rincón de sus calles y murallas.

La fiesta comienza el 6 de julio, concretamente a las 12 de la mañana, momento en el que tiene lugar el tradicional “chupinazo”. Desde ese momento, el más esperado, da comienzo la fiesta, con multitud de actos: Gigantes y Cabezudos, la verbena, conciertos, procesiones, toros de fuegos, corridas de toros, títeres, espectáculos de fuegos artificiales… y muchas actividades más.

Ayuntamiento de Pamplona
Ayuntamiento de Pamplona

Para los que acudan unos días antes, recorremos las calles y lugares más especiales de la ciudad: uno de los edificios más bonitos es el Ayuntamiento, situado en la plaza de su mismo nombre, una de las más bellas de la ciudad, por donde pasa el Camino de Santiago. El edificio es bonito de por sí, pero decorado para las fiestas, mucho más. Además, se trata de un enclave con gran protagonismo en los San Fermines: desde el balcón central, se lanza el chupinazo que marca el principio de las fiestas.

Otra de las plazas que nadie puede perderse es la del Castillo, el corazón de la ciudad. Esta ha tenido diferentes usos; fue plaza de armas del antiguo castillo que había, lugar de celebraciones de torneos medievales y, hasta el año 1844, fue el lugar elegido para celebrar las corridas de toros. Esta plaza es uno de mejores lugares para hacer un alto en el camino durante nuestra visita y tomar algo en alguna de las terrazas. Los amantes del café no deben perderse el famoso Café Iruña. En el centro de la plaza, se localiza un pequeño kiosko de música, y en uno de los lados de la plaza, en el número 7, cabe destacar el Palacio de los Goyeneche, del siglo XVIII y hermosa fachada.

Monumento al Encierro
Monumento al Encierro

A unos minutos de la Plaza del Castillo nos espera un monumento que aparece en la mayoría de fotos que se hacen los visitantes: el Monumento al Encierro, en la Avenida de Roncesvalles.

Los amantes del Medievo tienen en esta ciudad amurallada varios lugares por descubrir. Estos monumentos defensivos constituyen uno de los ejemplos de sistemas de defensa mejor conservados de arquitectura militar de nuestro país. La Ciudadela, y el parque que la rodea, es una de las zonas más hermosas de Pamplona, un precioso parque amurallado en el centro de la ciudad, un auténtico pulmón verde a pocos minutos del centro. En el mismo parque se pueden visitar el Polvorín o la Sala de Mixtos, y descubrir en su interior alguna de las exposiciones de arte moderno que suelen tener lugar en ellos. Otras visitas a monumentos medievales que recomendamos son la Ronda Barbazana, el Bastión del Labrit, el Baluarte del Abrevador, el Portal de Francia, el Rincón del Caballo Blanco, el Baluarte Media Luna de San Bartolomé y la Media Luna de San Roque. Si se quiere hacer un recorrido completo, existe un paseo de unos cinco kilómetros que comienza en la Media Luna, un parque romántico de inicios del siglo XX, y que finaliza en la Ciudadela, el parque que nombrábamos anteriormente.

Catedral de Santa María la Real
Catedral de Santa María la Real

Una vez hayamos descubierto los monumentos medievales, iremos a la Catedral de Santa María, el monumento más emblemático de la ciudad y el que más tesoros posee en su interior. El edificio fue construido durante los siglos XIV y XV sobre un templo románico. Además de sus tesoros, lo más destacado es su claustro, de estilo gótico, construido entre 1286 y 1472. Otros edificios religiosos que recomendamos visitar son la Iglesia de San Nicolás, una iglesia-fortaleza del siglo XII, en la que impone su gran órgano barroco de 1769, y la Iglesia de San Cernin o de San Saturnino, que recomendamos visitar al caer la tarde, para disfrutar de la bella vista nocturna de sus torres, con la veleta en forma de gallo que corona la torre principal de la Iglesia. Este “gallico de San Cernin” es uno de los emblemas más populares de la ciudad. El reloj situado en la misma torre, construido en 1499, anuncia, cada mañana de los San Fermines, el comienzo del encierro.

Podéis consultar el programa de los San Fermines.

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