Palermo, la joya del Imperio Normando

Comenzamos nuestras visitas veraniegas, esta semana a una de las ciudades más bellas de Sicilia, Palermo, la capital de la isla italiana. Una ciudad que fue la joya del Imperio normando durante muchos años y en la que, todavía hoy, se pueden admirar ejemplos arquitectónicos de esta cultura.

Rocío Sánchez Herranz

En nuestro recorrido por el casco antiguo saldrán a nuestro encuentro diferentes cúpulas y torres que nos guiarán por las estrechas calles: la cúpula de la Catedral, la de la Iglesia de San Giovanni degli Eremiti, la de San Domenico… y otras muchas, que coronan los principales edificios de la ciudad. Para los que prefieran recorrer Palermo con un mapa, hay dos puntos de información a los que se puede acudir, uno situado en la Estación Central y otro, en la Piazza Castelnuovo.

Catedral de Palermo
Catedral de Palermo

Nos situamos en el sur, para iniciar nuestra visita en uno de los monumentos más hermosos, el más parecido a un palacio: la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. Una iglesia llena de estilos normandos y árabes que la convierten en un lugar muy especial por la mezcla de culturas. Gracias a la amplia plaza que se extiende delante de ella, se puede admirar su monumentalidad de forma cómoda desde el otro lado de la plaza. En su interior, llama la atención la capilla de Santa Rosalía, dedicada a una niña que, según cuenta la leyenda, después de llegar muerta a Palermo desde una localidad cercana, consiguió despejar la epidemia de peste que asolaba la ciudad en 1624, por todo ello, se ha convertido en la patrona de la ciudad y con ello la más venerada. La entrada es gratuita, aunque si queréis descubrir la cripta o el Tesoro hay que pagar 1€.

En esta misma plaza, justo enfrente de la catedral, localizamos el Palacio Arzobispal, actualmente sede del Museo Diocesano, que ocupa un total de quince salas del Palacio. En su interior se pueden admirar obras de arte sacro de diversas iglesias y objetos de mármol de la catedral de entre los siglos XV y XVIII.

Palacio de los Normandos
Palacio de los Normandos

Continuamos andando unos minutos desde el Palacio Arzobispal, hasta llegar al Palazzo dei Normanni o Palacio de los Normandos, que es la actual sede de la Asamblea Regional Siciliana. Anteriormente, en este mismo lugar se localizaba el asentamiento más antiguo de Palermo. En su interior, en la primera planta, alberga uno de los lugares más bellos y visitados, la Capilla Palatina, una obra maestra decorada con escrituras cúficas que los musulmanes confeccionaron en 1143, y en la que también se pueden ver ejemplos de arquitectura bizantina y latina.

A unos 5 minutos del Palacio de los Normandos, unas cúpulas rojas nos guiarán hasta nuestro próximo destino, la Iglesia de San Giovanni degli Eremiti, del s. XII. Esta fue levantada sobre una iglesia, que antes fue mezquita y mucho antes, iglesia. La entrada, que encontraremos en un pequeño callejón, nos costará 6€ y, aunque muchos se preguntarán si merece la pena, la respuesta es sí.

Para adentrarnos en su interior, es preciso atravesar su jardín de árboles frutales, donde podremos hacer un alto en el camino. En el exterior, sus cúpulas nos llaman la atención, pero más lo harán cuando entremos dentro, pues su interior está desnudo y su sencillez se puede contemplar perfectamente.

Quattro-Canti
Quattro-Canti

Volvemos hacia atrás, de nuevo hacia el Museo Diocesano, desde el que tomaremos la Via Vittorio Emanuele hasta llegar a uno de los puntos más impresionantes de Palermo: la Plaza o Piazza Vigliena. El nombre de la plaza es en honor al virrey español que financió los cuatro palacios barrocos que rodean la plaza, también conocida como Quattro Canti o como Il Teatro del Sole o Teatro del sol, debido a que las fachadas de cada uno de los cuatro edificios se iluminan a diferentes horas del día, aunque también podríamos llamarla la Plaza del Barroco, debido a que es el estilo que poseen los cuatro edificios. Cada fachada está dividida en tres partes y en cada una de ellas hay una estatua, que representa en cada edificio, a uno de los cuatro reyes españoles de Sicilia.

Desde Quattro Canti continuamos por Via Maqueda y, en el recorrido, veremos la Opera dei Pupi Ippogrifo, el Teatro Biondo, la Mezquita y la Iglesia de San Mateo, hasta llegar al final, donde nos aguarda el Teatro Massimo.

Teatro Massimo
Teatro Massimo

Los amantes de la arquitectura y de la ópera quedarán impresionados con este teatro, el mayor de los teatros de ópera del país y el tercero más grande de Europa. Construido a finales del siglo XIX, de estilo neoclásico, fue inaugurado con la obra Falstaff, de Verdi. En su interior, su acústica es perfecta, una de las mejores del mundo, gracias a su construcción en forma de herradura.

Dejamos a un lado las visitas monumentales, para visitar los dos mercados que hay en Palermo. El de La Vucciria, junto al de Ballaró, es uno de los más turísticos de la ciudad. Situado en pleno centro, vende todo tipo de productos (desde comida hasta objetos antiguos). El Mercado de Ballaró es uno de los más auténticos de Palermo. Situado al sur de la Iglesia del Gesú, recomendamos visitarlo a primera hora de la mañana. Aquí como en el de Vuccira, se puede comprar desde pescado, carne o frutas y verduras, hasta variedad de muebles y objetos.

Acabamos nuestra visita en la playa de Mondello, una de las mejores playas de Sicilia, la preferida de los habitantes de Palermo, a pocos kilómetros del centro. Una playa de agua cristalina y arena fina, que como en casi toda Italia, también es privada, aunque hay algunas zonas gratuitas. Recomendamos caminar por el paseo marítimo y, para comer, degustar los conocidos arancinis, una especie de bolas de arroz empanadas, rellenas de diferentes ingredientes, como la original con carne, queso, tomate y guisantes o rellenas de espinacas, jamón y muchas otras opciones.

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