Ola de calor: cómo proteger a los niños del sol

Si el sol, en cualquier época del año, hace daño, en verano mucho más. La radiación UV incide de manera directa en la piel, causándole daños, a veces irreparables, sobre todo en edades tempranas. Y es que, como se suele decir, la piel tiene memoria, por lo que es de suma importancia proteger a los niños del sol, para evitar futuras enfermedades cutáneas. Veamos algunos consejos.

1- Evitar el sol en las horas centrales del día, esto es: de 12 a 16 horas. 

2- Siempre que se pueda, estar a la sombra. Aunque no por ello hay que dejar de aplicarse crema con protección solar; las altas temperaturas propician las masas de aire cálido, que también queman la piel.

3- En el caso de los niños, las cremas solares han de tener un SPF (Factor de Protección Solar) igual o superior a 30. Esto también varía de unas personas a otras, en función del color de piel, etc.

4- Usar prendas (bañadores, camisetas, etc.) con filtro UV. Ayudarán a atrapar el sol, sin dejar que penetre en el cuerpo.

5- No olvidar el gorro y las gafas así como la botella de agua. Hidratar a los niños es tarea primordial, mucho más en esta época del año.

6- Llevar el kit de protección solar no solo a la playa o la piscina sino también al parque.

¿Cómo es la piel de un niño?

Para proteger bien a los más pequeños del sol, hay que conocer en profundidad las debilidades y fortalezas de la dermis en edades tempranas. 

La piel del bebé es entre un 20% y un 30% más fina que la de un adulto. No solo eso: es más delicada, más seca y posee una barrera más débil. Y es que la capa externa (capa córnea) es extremadamente delgada, de manera que resiste menos el efecto de los agentes medioambientales.

A los 4 años de edad, la piel del niño es más madura, pero aún no alcanza los niveles de un adulto: sigue siendo fina y con menor pigmentación. Se puede considerar que la piel es adulta a los 12 años.

Rayos UVA, UVB e IR vs. filtros químicos y físicos

A grandes rasgos, existen tres tipos de rayos solares: IR (infrarrojos o, lo que es lo mismo, radiación electromagnética y térmica), UVA (ultravioleta) y UVB (son rayos con más energía que los UVA. Se dice que son los responsables del cáncer de piel). Además, las cremas solares incorporan dos tipos de filtros diferentes para combatir la acción de estos rayos en la piel.

Por un lado, están los filtros físicos, que sirven de reflejo del sol y, por tanto, evitan que estos rayos penetren en la dermis y la quemen. Un inconveniente es la textura, más espesa, que hace difícil la aplicación del producto.

Por otro lado, los filtros químicos, más agradables a la hora de aplicar el producto, sin embargo captan la luz solar y la transforman en calor. No son dañinos en sí, ya que se llevan empleando muchos años en la fabricación de productos solares, pero sí hay que evitar su uso en los niños.

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