Nuria Llop: «Me enamoro de mis protagonistas masculinos»

Conocedora del Siglo de Oro, al menos en lo que a romanticismo se refiere, gran enamorada de la literatura romántica, aunque no descarte que, en el futuro, se aventure en otro género narrativo, y enamorada confesa de cada uno de los personajes masculinos de sus novelas, Nuria Llop nos abre su corazón y su mente. ¿Queréis conocer cuáles son sus proyectos inminentes?

Sara Niño

InMagazine (IM): Eres una gran entendida en novela romántica histórica, véase La joya de mi deseo, La Diosa de mi tormento o Una farsa imprudente ¿Existía más picaresca en el Siglo de Oro que en la actualidad?

Nuria Llop (N. Ll.): En cuanto a literatura, sí. El Siglo de Oro es la época por excelencia de la novela picaresca. Si te refieres a la vida real, a si continua existiendo la figura del pícaro, diría que sí, pero es un pícaro distinto al del Siglo de Oro. Aquel utilizaba la astucia y el engaño, incluso el delito, para sobrevivir en una sociedad en crisis pero con elevados valores morales y no siempre lo conseguía, ya que esa moral le creaba un cargo de conciencia. En la actualidad sigue existiendo la picaresca en la vida diaria, pero no solemos llamarla así. El pícaro del siglo XXI no es aquel que engaña o estafa para sobrevivir sino para alcanzar mejor situación económica y más poder, la moralidad no tiene importancia, ya que la sociedad actual sufre una crisis de valores en la que conceptos tan importantes en el Siglo de Oro como la honra o el ideal de caballero no existen y es muy común el comportamiento regido por la doble moral.

IM: Tus novelas románticas tienen una gran dosis de historia, ¿cómo te documentas a la hora de escribir estos relatos?

Nuria Llop: El punto de partida es la red, tanto para la información escrita como para las imágenes. El arte de la época, ya sea pintura, arquitectura, mobilario, joyas… suele ofrecernos detalles que, a falta de fotografías, es difícil y laborioso extraer de los textos. En la red selecciono la información que me parece más fiable y si hay algún libro sobre el tema concreto que esté tratando en la novela que escribo, lo compro. También utilizo literatura de la época, sobre todo para los aspectos de la vida cotidiana. Las comedias de Lope de Vega o la gastronomía de El Quijote son muy útiles si se quiere ambientar una novela en el Siglo de Oro.

IM: ¿Intentas que tus relatos semejen las obras de teatro del Siglo de Oro?

Nuria Llop: Busco esa mezcla de amor y humor que tenían las comedias de enredo de la época y cuya finalidad principal era distraer al público. La mía es distraer al lector, evadirle de sus rutinas diarias o de sus problemas en el trabajo o en casa. Buena parte del teatro del Siglo de Oro también pretendía moralizar, aunque fuera a través de la diversión, y eso ya no entra en mis objetivos. De todos modos, la novela romántica siempre contiene el mensaje de que el amor redime y nos lleva a la felicidad, que nos puede hacer mejores personas, algo que ya estaba implícito en muchos textos teatrales de Lope de Vega, por lo que mis historias también guardarían una semejanza en ese aspecto.

IM: ¿Cuánta dosis de sexo tienen tus novelas? ¿Es menos importante esto por estar ambientadas en siglos pasados o consideras que hay que desmitificar a las personas que vivieron la época, quienes, por supuesto, mantenían relaciones sexuales igual o más que en la actualidad?

Nuria Llop: La dosis de sexo depende de los protagonistas, ellos son los que marcan si habrá más sexo explícito que sugerido, o si el romanticismo prevalecerá sobre el sexo. Creo que hay que desmitificar que el sexo ha sido siempre un tabú, como lo fue en la España de la posguerra o en la Inglaterra victoriana o de la época de la Regencia. Los siglos XVI y XVII fueron precisamente años de relajación en ese aspecto, incluso de promiscuidad, sobre todo de puertas adentro. La literatura de la época nos habla de mujeres casadas que tenían varios amantes, de curas que vivían amancebados y de curanderas expertas en recomponer el himen de una soltera a punto de casarse para que su futuro marido creyera que era virgen. Creo que la conclusión de todo esto es obvia.

IM: De todos los personajes femeninos de tus novelas, ¿con cuál te sientes más identificada?

Nuria Llop: Soy incapaz de decirte uno porque todos forman parte de mí, todos tienen algún aspecto de su personalidad con el que me podría identificar, o en la actualidad o en determinado momento de mi pasado. Y, aunque pueda sonar raro, lo mismo me ocurre con muchos de los personajes masculinos.

IM: Y de los personajes masculinos, ¿con cuál te comprometerías?

Nuria Llop: Jajajajajaja… No sé si queda muy bien la onomatopeya en una entrevista, pero me encanta la pregunta. Pues, en este momento, me comprometería con el que estoy escribiendo, que se llama Enrique. Me enamoro de cada uno de mis protagonistas masculinos mientras escribo su historia y me comprometería con todos. Pero sí te diré que, si tuviera a los tres de la trilogía publicada “Madrid, Siglo de Oro” delante de mí, del que me enamoraría primero sería de Diego Villanueva, el de Una farsa imprudente.

IM: ¿Cómo deseas que influyan tus libros en hombres y mujeres del siglo XXI?

Nuria Llop: Pretendo, sobre todo, que pasen buenos ratos con mis novelas, que sonrían de vez en cuando mientras leen y que, al terminarlas, sientan que están de buen humor. Si, además, consigo despertar su curiosidad por el Siglo de Oro y que valoren esta época tan nuestra como se merece, sería un regalo añadido. Y en el caso de los hombres, me conformo con que las lean y descubran que la novela romántica no es solo lectura para mujeres, como muchos creen.

IM: ¿Sueles estar conforme a las cubiertas que se eligen para tus novelas?

Nuria Llop: Sí. La verdad es que no he tenido problemas con eso, ni en Círculo de Lectores ni en Libros de Seda. Creo que solo he hecho pequeñas modificaciones en un par de casos, nada más. Considero que las editoriales tienen un diseñador gráfico que conoce su trabajo y que los editores saben lo que vende y lo que no, y la portada es el primer elemento de atracción al lector potencial. Por lo tanto, yo hago mi trabajo, que es escribir, corregir, revisar el texto maquetado… y ellos el suyo.

IM: ¿Te animas con la erótica? ¿Y con algún otro género que no tenga que ver con la romántica?

Nuria Llop: Con la erótica propiamente dicha, no. Si no hay una historia de amor unida al sexo, no me atrae. Además, una novela romántica puede contener todo el erotismo que uno quiera, por lo que en ese aspecto no necesito limitarme. Respecto a otros géneros, por el momento tampoco, pero eso no significa que, si un día se me ocurre una historia en la que el amor no sea lo principal, la descarte. Por probar, no pierdo nada.

IM: Ya que trabajas adaptando guiones para el doblaje, ¿no te apetece hacer algo con tu serie Siglo de Oro en lo que a cine se refiere?

N. Ll.: ¡Claro! Como a la mayoría los escritores, creo. ¿Quién no ha soñado con que su historia escrita se convierta en una película? Yo, sí. Aunque, para serte sincera, me gustaría mucho más una miniserie, ya que condensar en una hora y media o dos todo lo que contienen las tres novelas es imposible y estoy segura de que el resultado me decepcionaría, a mí y a las lectoras. Mejor 5 o 6 episodios de una hora, ¿no?

IM: ¿Algún nuevo proyecto entre manos?

N. Ll.: Estoy escribiendo otra trilogía, ambientada también en el Siglo de Oro, en 1640, durante el reinado de Felipe IV. Madrid seguirá muy presente pero varío las localizaciones: pasaremos por Toledo, Orgaz, Zaragoza, los Monegros… Y, si consigo cerrar una trama que me ronda por la cabeza, intercalaré una novela corta que haga de puente entre la trilogía publicada y la que espero que se publique, en la que saldrán algunos de los personajes de ambas. Las hijas de los hermanos Villanueva están en edad casadera y… No puedo contar más.

IM: ¡Muchas gracias por dedicarnos este ratito!

N. Ll.: ¡Muchas gracias a vosotros!

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