Muriel Villanueva: “Abre tu gatera”

Hace tan solo unos días os hablábamos de La gatera, una novela muy cercana a lo salvaje pero, también, inmensamente humana. Hoy tenemos el placer de hablar con su autora, Muriel Villanueva, quien nos cuenta algunos de los entresijos que envuelven a esta su historia.

Sara Niño (S. N.)

S. N.: Hola, Muriel. Antes de nada, muchas gracias por concedernos la entrevista. ¿Por qué un gato y no otro animal?

Muriel Villanueva: Hola, Sara. Gracias a vosotros. Supongo que sencillamente es mi animal favorito. Me transmite calma, sabiduría… Y bueno, siempre he dicho que cuando me reencarne querría hacerlo en gato.

S. N.: ¿Cómo son los comienzos de la escritura de esta novela?

Muriel Villanueva: Todo empezó cuando un buen amigo me contó la siguiente anécdota. Alquiló un piso. En el piso simétrico al suyo vivía una viejecita que no tenía a nadie y él la cuidó hasta su muerte. Ella le dejó su piso en herencia y, hasta que él dejó el alquiler y se trasladó, por unos días habitó ambos pisos. La imagen de los dos pisos simétricos, la idea de la vecina que adopta un nieto, la herencia… Estas son las chispas que empezaron a gestar La gatera en mi interior.

S. N.: ¿Ha habido algún momento difícil en el proceso de escritura de La gatera?

Muriel Villanueva: Difícil de escribir no, porque pese a la dureza resulta sanador. Aunque en general todo el pasado de Raquel me remueve bastante: la relación con su madre, con el erotismo, con la muerte…

S. N.: ¿Qué tiene Muriel de Raquel (o viceversa)?

Muriel Villanueva: Todo, pero pasado de rosca. Ella es mi sombra. Raquel es una Muriel exagerada, una Muriel que se ha dejado suelta sin bozal.

S. N.: ¿Los traumas infantiles son los más difíciles de superar, como le ocurre a la protagonista de La gatera?

Muriel Villanueva: Pues no lo sé. En mi caso y en el de Raquel parece que sí. No soy una entendida, ni psiquiatra ni terapeuta de ningún tipo, pero intuyo que sí, que lo que nos marca en la infancia, positivo o negativo, marca nuestro carácter con un fuego más intenso que otros hechos posteriores.

S. N.: ¿Qué papel juega Arnau en el viaje interior de Raquel?

Muriel Villanueva: Creo que Arnau representa la absoluta normalidad. Ella también es normal y, como todo el mundo, como también Arnau, tiene temas por resolver. Este es su momento, el momento en que Raquel decide o puede resolver sus temas pasados, sus traumas o cicatrices. Y en este mismo momento Arnau —que quizás algún día decidirá resolver los suyos, si los tiene— se mantiene firme, estable, como un suelo sobre el que ella puede tambalearse sin caerse. Él es la luz, la guía, el sostén de la novela.

S. N.: Todos, aun los que creemos haber tenido una infancia feliz, deberíamos asistir a un viaje interior como el de Raquel?

Muriel Villanueva: Ese es precisamente el subtexto de La gatera, lo que suelo escribir en la mayoría de dedicatorias: “Abre tu gatera”. Todos tenemos partes dentro de nosotros que necesitan ser conectadas. Lo que para Jekyll y Hide es el bien el mal, para otros es pasado y presente, o femenino y masculino, o familia actual y familia de origen, etcétera. A veces nuestras diversas facetas se desconectan. Conectémoslas.

S. N.: Hay quien compara la voz narrativa de La gatera con la de El guardián entre el centeno. ¿Qué opinas de ello?

Muriel Villanueva: Bueno, lo de Raquel es un diario y lo de Holden es un narrador protagonista. Reconozco que Salinger es uno de mis autores preferidos, eso sí, y que si en algo me parezco pues me siento orgullosísima. Creo que, si se me permite compararlas, ambas novelas hablan de alguien en crecimiento, de procesos catárticos.

S. N.: ¿Crees que La gatera podría tener adaptación cinematográfica?

Muriel Villanueva: Ya me gustaría. Creo que es muy física y muy visual. Si alguien quiere poner el dinero, me ofrezco a adaptar el guion y a dirigir a los actores. ¡Hablo en serio! ¿Alguien me escucha? Je, je, je…

S. N.: ¡Muchas gracias por este ratito!

Muriel Villanueva: Mil gracias y hasta otra.

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