Montpellier: un maravilloso paseo por el sur de Francia

Convertida en los últimos tiempos en la ciudad más famosa del sur de Francia, Montpellier sigue ganando admiradores, y, como dirían los apasionados de la moda, “¡ya es más ‘trendy’ que cualquier otro lugar!”. En la costa mediterránea, esta ciudad llena de vida y color, a tres horas escasas de Barcelona y de Italia, y fácilmente accesible desde Madrid en avión, se caracteriza por un encanto único.

María Zouganeli

Además, la ciudad, fundada en el siglo VIII (aunque hasta el X no adquirió importancia), tiene una historia y, también una arquitectura, muy rica. Capital de la región de Languedoc-Rosellón y del departamento Hérault, está atravesada por dos ríos: el Lez al este, y el Mosson al oeste. Durante el siglo XIX, la ciudad se desarrolló industrialmente convirtiéndose en un importante centro de la región, hasta situarse, en la actualidad, como un ejemplo magnífico de planificación urbana controlada.


Tras mil años de historia, Montpellier posee más de 70 palacetes, la universidad de medicina más antigua del mundo occidental aún en actividad, y diversas callejuelas medievales plagadas las tiendas con mayor fama internacional.

Las atracciones de Montpellier son numerosas y para todos los gustos: para los aficionados de la historia hay varios sitios de elevado interés como son La Catedral de San Pedro, del siglo XIV, famosa por su inusual pórtico, La Puerta del Peyrou de estilo dórico, con relieves posteriores que glorifican al rey Luis XIV de Francia y, por supuesto, la Facultad de Medicina de Montpellier, la más antigua en actividad del mundo. Esta última existe, en la práctica, desde el siglo XII, aunque su primer marco institucional lo obtuvo en el año 1220. Se dice que en su seno estudiaron personajes ilustres como Nostradamus, François Rabelais, Arnau de Vilanova, Ramon Llull, Guy de Chauliac o Guillaume Rondelet.

Montepellier cuenta además con el Museo Fabre que posee una de las colecciones europeas más importantes de bellas artes. El museo debe su nombre al pintor F. X. Fabre y alberga notables obras, de Nicolas Poussin, Rubens, Zurbarán, Delacroix y muchos más representantes del estilo Barroco hasta el Realismo y posteriores.

Sin embargo, visitar una ciudad no tiene que ver solo con el conocimiento de su lugares históricos; Montpellier es ideal para disfrutar de los paseos. La vida de la ciudad mueve en torno a la Place de la Comedie, la plaza más famosa, llena de cafeterias, tientas y mercados y La Promenade Royale de Peyrou, un oasis en el medio del bullicio de la ciudad. Este parque cuyo camino conduce a la estatua de Louis XIV, es uno de los lugares favoritos de los habitantes.

Por su parte, El arco de triumfo y La torre de agua son muestras típìcas de la época clásica, mientras que el Jardín botánico de Montpellier, calificado como uno de los más bonitos elementos del patrimonio paisajístico de Montpellier, es elmás antiguo de Francia y, antiguamente, servía a la enseñanza de los futuros médicos y boticarios. Aún hoy está frecuentado por muchos botánicos, médicos y farmacéuticos, colegiales y estudiantes y, también, por aficionados de la flora, turistas y numerosos enamorados de la naturaleza y las plantas.

¡Igualmente la vida cultural de esta ciudad es muy interesante! Aqui uno puede encontrar personas de todas las edades, pues Montpellier es el hogar de un gran número de festivales reconocidos a nivel internacional y un amplio abanico de animaciones.

La producción de vinos de Montpellier es también muy famosa, tanto que ha sido catalogada como la región vinícola más grande del mundo. Pero el visitante no puede dejar de acompañar la bebida con las especialidades culinarias mediterráneas propias de la ciudad: las anchoas, el bacalao a la provenzal, el cassoulet y la rousquille y el bizcocho seco rebozado de un glaseado de azúcar son las más destacadas.

El tradicional centro de vida nocturna de Montpellier es la Place Jean-Jaurès. Al ser ciudad para estudiantes existen numerosos bares, discotecas y pubs donde se baila todo tipo de música. Cada club tiene su propio ambiente y estilo, lo que hace prácticamente imposible no encontrar un lugar a gusto de cada cual.

Esta metrópoli europea a orillas del Mediterráneo con su situación privilegiada, se ha dotado de proyectos de gran altura a lo largo de los años. Ya nadie puede dudar sobre el dinamismo que irradia la ciudad. Montpellier puede ser en primer lugar un destino de tipo urbano, pero ha logrado combinar todas las posibilidades de una gran ciudad con la tranquilidad de la vida mediterránea. Sus innovaciones e infraestructuras parecen tener un único propósito: ¡Conservar hoy y siempre el arte de vivir!

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