Mayte Navales nos hechiza con su “última bruja”

De pequeños todos leemos cuentos de brujas, desde Hansel y Gretel , pasando por la bruja de Blancanieves o la icónica Maléfica de la Bella Durmiente. Crecemos con películas como Hocus Pocus o la saga de Harry Potter  y entramos en la adolescencia, quizás más las chicas, con series juveniles como Embrujadas o Sabrina. La magia forma parte de nuestro crecimiento, pero por algún motivo, la abandonamos en la edad adulta, y dejamos de creer en conjuros, pócimas y en definitiva, en la juventud eterna. Curiosamente, a la par, nos apartamos también de las amistades de largos años, del disfrute sencillo y necesario de la naturaleza, o del poder de una canción para cambiar nuestro estado de ánimo, o incluso, nuestro aspecto.

“La última bruja” (Almuzara) de Mayte Navales viene a recordarnos el maravilloso poder de la magia. Una historia de brujas, que como sus protagonistas, sabe mover perfectamente los hilos entre la realidad y la ficción,  para sumergirte por completo en un universo paralelo. La historia se desarrolla en tres partes, presente, pasado y una puerta, quizás, hacia el futuro.  Así, recorremos no solo bosques y ciudades medievales, sino la historia de la brujería, hasta llegar a un circo en la época actual, donde la magia aún sigue viva. Conocemos el poder antiguo de los hombres de aura azul que podían esconderse en aldeas en el bosque, pero también la ciudad de Madrid desde los ojos de una bruja medieval, que visualiza la Casa de Campo como un bosque de antaño o el Templo de Debod como un lugar ideal para las bacanales de la juventud. De esta forma, Mayte Navales nos  deja pensar que hoy la magia sigue viva en las futuras generaciones, y quizás, que en una era llena de tecnología, lo esencial sigue siendo invisible para los ojos.

Un trabajo extenso de documentación que no aburre con datos, sino que da color constante a la historia de la bruja Irati y el cambio que supone en su vida conocer a Greta, una niña que no nació bruja, sino que por necesidad tuvo que convertirse en una. Todo ello intercalado con los “sueños” de un niño que está destinado a ser algo más que un simple mortal. Maravillosas descripciones de rituales, dioses y hechizos nos llevan a reflexiones más mundanas como el poder del sexo, la necesidad de saber decir adiós, la capacidad del instinto de supervivencia, el conflicto de la maternidad en la mujer y lo complejo de las relaciones, amorosas o de amistad, en el largo plazo.

Recordando a figuras femeninas, como a la pelirroja Melisandre en Juego de Tronos, las protagonistas de este libro nos hechizarán por completo en una lectura que engancha desde las primeras líneas, y que cuesta soltar cuando se llega a la última.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *