‘La ladrona de libros’ ya está aquí

CRÍTICAS DE CINE

El último filme producido por la Twentieth Century Fox y casi uno de los primeros del año 2014 en ver la luz relata una historia dura, hasta sobrepasar los límites de la crueldad, pero, a la vez, desmesuradamente tierna, donde el gran protagonista es ese bien cultural, en ocasiones menospreciado, llamado LIBRO. Un bien que nos retrata incluso después de muertos…

Sara Niño

Liesel (Sophie Nélisse) es adoptada por Hans (Geoffrey Rush) y Rosa (Emily Watson), un matrimonio sin hijos, ella algo recta y él, bondadoso hasta en los peores momentos. Atraviesan apuros económicos en una Alemania nazi en la que a punto está de estallar la Segunda Guerra Mundial

Al principio, nada es fácil ni para la muchacha ni para los padres adoptivos: ella por las miradas provenientes de Rosa que, parecen, reprocharle haber llegado en ese preciso momento; ellos por la censura existente en esos momentos. No pueden apoyar la ideología semita, ni ayudar a un judío si lo ven morirse de hambre… y mucho menos esconder en su casa a nadie que sea perseguido por las fuerzas de seguridad.

Max (Ben Schnetzer), malherido y casi en coma, es acogido por esta familia, que cada vez es más familiar: Rosa le prepara comidas reconstituyentes; Hans le arregla el sótano para que viva allí sin riesgo a ser descubierto; y Liesel, gran amante de los libros, le lee todo lo que puede y más.

Libros robados de la hoguera en que queman todo lo que no se puede leer o libros robados a una de las familias más adineradas, da igual; todo lo que cae en las manos de Liesel se convierten en letras mágicas que conseguirán despertar a Max de su letargo.

Pero, ¿logragrán salir con vida de esos atronadores bombardeos que día sí, día también, asolan la zona? ¿Qué precio han de pagar por no compartir la política nazi?

Lo que el fuego no podrá destruir

La ladrona de libros se presenta como una película que, basada en el éxito de ventas publicado por Markus Zusak en 2005, recoge una historia de amor, en todos los sentidos, amistad sin límites y generosidad en medio de un tiempo muy convulso social, política y económicamente hablando. 

Sin embargo, a través de una voz en off en momentos puntuales, que, como no podía ser de otro modo, culmina el filme, el espectador experimenta una especie de paz interior semejante a la del más allá.

Del 1 al 10: 9

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