‘La corona partida’, historia sobre nuestra historia

CRÍTICAS DE CINE

Se estrena en nuestras salas de cine La corona partida, cinta con la que, al fin, podremos conocer qué pasó realmente en el periodo comprendido entre la muerte de la reina Isabel y la llegada al trono de Carlos I.

Chus Pérez Girón

Este proyecto es la precuela de la serie Carlos, Rey Emperador, cuya emisión, que se inició el 7 de septiembre de 2015, ha finalizado hace apenas un mes. Asimismo hace las veces de secuela de la serie Isabel, emitida en televisión desde el 10 de septiembre de 2012 hasta el 1 de diciembre de 2014. Ambas ficciones han sido emitidas por Televisión Española (TVE).

El propio director de Isabel, Jordi Frades, se ha vuelto a poner tras las cámaras -eso sí, esta vez, cinematográficas- para dirigir la película La corona partida, que nos contará lo sucedido tras la muerte de la reina Isabel La Católica, es decir, la pugna que se producirá entre su viudo Fernando II de Aragón -más conocido como Fernando El Católico- y Felipe El Hermoso, por el poder de la Corona de Castilla y la de Aragón, que hasta entonces -y gracias a la fallecida reina- se habían mantenido unidas y que, tras su muerte, correrán el riesgo real de volver a separarse.

La cinta inicia su narración en Madridejos, en el año 1516, momento en el que Fernando El Católico está a punto de morir. El Cardenal Cisneros -interpretado majestuosamente por Eusebio Poncela- será el encargado de contar este capítulo de la historia de España a través de una conversación con Carlos, el nieto de Fernando: en 1504 y una vez fallecida la reina, Felipe el Hermoso, que está casado con Juana La Loca (hija de los Reyes Católicos), quiere heredar la corona de Castilla, sin importarle ni un ápice lo que piense ella sobre el tema. A Juana la idea de convertirse en reina no le hace en absoluto gracia. A pesar de ser muy capaz, le faltan las ganas.

Fernando, a sabiendas de las verdaderas -y nada buenas- intenciones de Felipe, intentará evitar que este gobierne haciendo públicas unas declaraciones en las que degradará a su hija Juana, en teoría la legítima heredera, describiéndola como “demasiado débil emocionalmente” para que pueda hacerse cargo de la corona.

Sin embargo, Felipe (interpretado por Raúl Mérida) no se dará por vencido y manipulando y maltratando a su esposa conseguirá su propósito, aunque las cosas no quedarán así…

En realidad, Juana, lejos de ser una loca, se convertirá en la auténtica víctima de la historia, cuyo único pecado ha sido el de amar y el de esperar demasiado. Amar a su marido, esperar demasiado de su padre. A absolutamente todos les interesará demostrar la locura e incapacidad de esta frágil mujer para gobernar, convirtiéndola prácticamente en una mera muñeca de trapo en manos de la voluntad de los demás.

En palabras del guionista de la cinta, José Luis Martín (quien también se hizo cargo de la elaboración de los guiones de Isabel): “En La Corona Partida, el personaje de Juana La Loca se aborda desde un punto de vista diferente al que se ha visto anteriormente en la gran pantalla. No estamos ante una enajenada cuya enfermedad es fruto de los celos de la locura de amor. Estamos ante una víctima. Víctima de su hipersensibilidad y de su pasión. Víctima del acoso moral al que se ve sometida por aquel a quien ama apasionadamente. Víctima de la veneración que siente por su padre, su última tabla de salvación, quien sin embargo la abandona”.

Una vez que el Cardenal ha terminado de contar a Carlos -y a nosotros- esta historia, volveremos al año 1516, momento en el que Fernando, en su lecho de muerte, decidirá dejar la regencia de Castilla, León, Granada y Navarra en manos del Cardenal hasta que Carlos cumpla la mayoría de edad requerida para poder tomar el poder.

En cuanto a la interpretación, sin duda, hay que mencionar a Irene Escolar, que en los pasados Premios Goya se llevó el cabezón a Mejor Actriz Revelación por Un otoño sin Berlín (2015). En este filme realiza un trabajo completamente brillante. Sabe reflejar a la perfección el dolor y la impotencia de la Juana “víctima” creada por José Luis Martín. Esta chica es, desde luego, una joven pero grandísima promesa del cine español; y, aunque haya sido ahora cuando se ha dado a conocer, es actriz de cine y teatro desde muy pequeña.

Rodolfo Sancho repite en el papel de Fernando El Católico –ya le había interpretado antes en Isabel, hecho que juega a su favor, ya que conoce de sobra a su personaje y se le nota cómodo poniéndose en su piel.

Otras actuaciones destacadas son las de José Coronado (Maximiliano de Habsburgo), Michelle Jenner (que hace una breve aparición al final del filme como Isabel, a la que interpretó también en la serie), Jacobo Dicenta (Belmonte), Fernando Guillén Cuervo (Fuensalida), Úrsula Corberó (Margarita de Austria), Ramón Madaula (Chacón), Ainhoa Santamaría (Beatriz de Bobadilla) y Jordi Díaz (Cabrera), entre otros.

La Corona Partida logra convertirse en un espectáculo visual e íntimo y emocional, a la vez. Con este largometraje los fans de las mencionadas series y los amantes de la Historia se convertirán en testigos de los grandes momentos de aquellos años convulsos: la llegada a Valladolid de Juana y su marido y, por supuesto, el famoso cortejo fúnebre de Felipe El Hermoso. No obstante, la cinta trata, a su vez, de no olvidarse de ese público que busca un entretenimiento a medio camino entre el cine de autor y el cine comercial.

El rodaje se ha desarrollado en numerosos escenarios emblemáticos entre los que destacan el Castillo de Guadamur (Toledo), la iglesia de Santa María (Torrelaguna), las catedrales de Burgos y Toledo o el Palacio del Rincón (Madrid). Unos bellísimos escenarios para una película que podríamos definir como un ‘imprescindible en el cine histórico español’.

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