Karen Dionne: “Me fascina la gente que supera una mala infancia”

Ambientada en la más pura naturaleza de Michigan, La hija del pantano es una emocionante historia sobre Helena, una joven que creció siendo cautiva de su propio padre. Escenas difíciles de escribir, personas con un retrato muy labrado y un nuevo proyecto entre manos son algunas de las buenas nuevas que nos revela la escritora Karen Dionne en esta entrevista.

Sara Niño (para InMagazine-IM)

IM: Además de la Península superior de Michigan, ¿hay más realidad plasmada en la novela (personajes, situaciones, etc.)?

Karen Dionne: Adoraba a mi padre cuando me contaba historias, así que es muy fácil escribir escenas en las cuales mi narrador es un niño. Los niños naturalmente aman a sus padres, pero Helena quiere a su padre con un amor más puro que quizá otros niños, porque aparte de su aterrorizada madre no hay otros adultos en su vida. El padre de Helena es su mundo entero.

También transmití a Helena mi amor por los lugares salvajes. Hay algo sobre la naturaleza que va directo a mi corazón. No es una coincidencia que las partes de la novela de las que más orgullosa estoy fueran escritas mientras estaba sentada en un tronco de madera cerca de mi casa.

IM: ¿Qué secuelas psicológicas puede dejar en una persona la infancia que vivió la protagonista de La hija del pantano?

Karen Dionne (K. D.): Siempre me ha fascinado la gente que supera una infancia mala, y este es el reto de Helena. Su padre la insta a que sea independiente, cualidad considerada buena (en efecto, yo he estimulado estas características en mis propias hijas). No es hasta el final de la novela cuando Helena se da cuenta de que es independiente. Pero encuentra dificultad en confiar, es por ello que no le habla a su marido de su historia, y a punto está de destruir su matrimonio.

IM: ¿Ha llevado a cabo una investigación psicológica, para dibujar los perfiles de padre e hija, secuestrador-víctima?

K. D.: Mientras leía informes de mujeres que han sido secuestradas de jóvenes y estuvieron cautivas durante un largo periodo de tiempo, no ahondé especialmente en la psicología de un secuestrador y su víctima, porque Helena no se veía a sí misma como víctima. Como dice al inicio de la novela: “No supe si éramos cautivas hasta que ya no lo fui”. Por consiguiente, su relación con su padre es mucho más cercana que la de otros niños, a pesar de las inusuales circunstancias.

IM: ¿Lo pasó mal en algún momento durante el proceso de escritura, por ejemplo imaginando escenas del pasado de Helena?

K. D.: Las escenas donde el amor de Helena por su padre se hace añicos fueron muy difíciles de escribir. Supe al comienzo que Helena debería marcharse del pantano, y que cuando lo hiciera no sería suficiente contar simplemente que su padre es un mal hombre. Estas escenas son muy intensas, me hicieron sentir mal. Pero las tuve que escribir para ser fiel a la verdad de la historia de Helena.

IM: El reencuentro con su padre, ¿supone más alivio que miedo para la protagonista de La hija del pantano?

K. D.: Helena siente un conflicto de emociones cuando ve a su padre la primera vez después de años. Se siente victoriosa, mientras su capacidad de hacer daño se muestra superior a ella. Siente tristeza, porque la cárcel le ha envejecido. También se siente llena de odio, al saber que mató a dos guardias al escapar de prisión. Pero, debajo de todo esto, siente amor.

IM: El padre de Helena estuvo en la cárcel pero salió… ¿Usted cree en la justicia de los tribunales o en la de la vida? Es decir: que a cada uno le llegue su castigo, como sucede en La hija del pantano.

K. D.: La hija del pantano explora dos tipos de justicia: la justicia de acuerdo a las leyes, que es la que envió al padre de Helena a la cárcel, y la justiciera, los límites de la justicia que Helena inflige cuando va en busca de él después de que escape. ¡Les dejo a los lectores que decidan la que ellos crean que es la correcta!

IM: Hay varios personajes en esta novela pero solo uno que realmente tiene voz, Helena. ¿No ha querido dar más protagonismo a otros o, sencillamente, conforme fue escribiendo, la novela tomó esta forma?

K. D.: Helena deja claro al inicio del libro que esta es su historia, y solo suya. Como la mayoría de la gente, ve su vida a través de su propio filtro. En suma, en Helena, hay sombras del narcisismo de su padre que probablemente nunca admitirá.

IM: ¿Tiene algún otro proyecto literario entre manos?

K. D.: Estoy trabajando en otra novela, también ambientada en la Península Superior de Michigan. Es un libro independiente pero con similitudes con La hija del pantano.

IM: ¿Le gustaría que La hija del pantano fuese llevada al cine?

K. D.: La hija del pantano ha sido adquirida por una productora audiovisual responsable de un número de nominaciones y premios Oscar. Aunque estamos todavía en el inicio del proceso, espero que salga adelante.

IM: ¡Muchas gracias por atendernos!

K. D.: ¡Gracias a vosotros!

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