Julio César Cano: “Monfort se parece a un sabueso de Arthur Conan Doyle”

ENTREVISTA

Crítico gastronómico, amante de los viajes y fiel reflector de todo ello en sus dos novelas policíacas (hasta el momento, aunque nos confiesa que “está escribiendo la tercera”), Julio César Cano nos recibe para hablarnos largo y tendido de la segunda de ellas, Mañana, si Dios y el Diablo quieren (Ediciones Maeva) y su protagonista, el inspector Monfort.

Sara Niño

InMagazine (IM): ¿Por qué esa contraposición “Dios” y “Diablo”, aparte de tratarse de una cita bíblica?

Julio César Cano (J. C. C.): Se trata de las distintas fases de asesino que tiene el asesino. Este tiene unos problemas muy grandes: tan pronto es un demonio como puede ser Dios.También, es una frase que repiten algunos personajes a lo largo de la novela, para dar pistas al inspector Monfort.

IM: He leído por ahí que un librero recomendó tu primera novela (Asesinato en la Plaza de la Farola) a Maeva. ¿Cómo fue esta historia?

J. C. C.: Siempre he pensado que mi primera novela tenía cabida en Maeva. La primera edición está publicada en una editorial muy pequeña de San Sebastián y en Castellón tuvo mucho éxito, porque se habla de la zona. A partir de ahí, un librero le pasó a un comercial de Maeva la novela y empezaron mis pasos para reeditar Asesinato en la Plaza de la Farola con ellos.

IM: Anteriormente escribías sobre cocina. ¿Cómo fue ese salto a la novela negra?

J. C. C.: Siempre he querido escribir novela. Quería escribir pero, en el fondo, me daba miedo. Al final, decidí embarcarme y empezar a escribir novela negra. 

IM: Sin embargo, en las novelas tiene un lugar muy destacado la gastronomía. ¿De algún modo no quieres abandonar esa faceta?

J. C. C.: No… Simplemente, no necesito más. No quiero evitar el tema de la gastronomía; es algo que me sale innato. Necesito que los personajes duerman, coman y amen; que sean humanos.

IM: ¿Tú crees, entonces, que hacerlos especiales es la clave para que la novela negra no pase sin pena ni gloria?

J. C. C.: Sí, totalmente. Necesitamos algo que le dé a la novela un plus. De la misma manera que, siempre, construyo las novelas en lugares reales; cito hoteles, restaurantes… Son estímulos para que el que ha ido sienta un respingo.

IM: ¿De qué personaje te sientes más cerca?

J. C. C.: Sin duda, de la agente Silvia Redó. Monfort es un tipo muy fuerte; es un personaje creado a expensas de todos los personajes de novela negra que me han gustado.

IM: Hablemos de otro personaje, Luisa Oliveres. Desde el inicio se la sitúa en el centro de la trama… ¿En qué momento decides dejarla de lado?

J. C. C.: Estaba pensado desde el principio. Hay mucha gente que parece que tiene mucho que ver y, finalmente, no… Suele haber pistas que se siguen y, al final, se pierden.

IM: A propósito de esto, cuando empiezas a escribir una novela, ¿ya tienes pensado el final o va surgiendo con el ritmo de la narración y la acción de los personajes?

J. C. C.: Siempre lo tengo pensado, pero, al final, cambia. Lo que cuentan algunos escritores de que los personajes tienen vida y te modifican las cosas es cierto. Me dejo llevar bastante pero sí que tengo pensado el final.

IM: ¿Has hablado con policías para documentarte?

J. C. C.: Trabajé trece años en una agencia de publicidad frente a la comisaría que aparece en la novela. Me tomaba el café codo con codo con policías… Cuando empecé a escribir, me planteé acercarme a esta comisaría para plantearles unas cuestiones, pero me dio una vergüenza horrible y me di la vuelta.

IM: ¿Qué crees que debería aprender del inspector Monfort, un “poli de los de antes”, la policía de ahora?

J. C. C.: Creo que no deberían ni tienen nada que aprender nada. La policía tiene su manera de actuar y Monfort se parece más a un sabueso de Arthur Conan Doyle. 

IM: ¿Te gustaría que Mañana, si Dios y el Diablo quieren fuera llevada al cine?

J. C. C.: Sí, sí, ha sido pensada para ser llevada al cine. Veo hasta a los personajes (risas).

IM: ¿Piensas en alguna otra provincia que no sea Castellón?

J. C. C.: Para mí hubiera sido más sencillo colocar la acción en Madrid o Barcelona. Pero, de momento, sigo en Castellón… Tengo unas cosas preparadas para que el inspector Monfort tenga motivo para quedarse en Castellón.

IM: ¿Sirve esta clase de novelas para promocionar Castellón?

J. C. C.: Sí, yo creo que esta novela es una guía de viajes. Por ejemplo, a partir de Asesinato en la Plaza de la Farola mucha gente ha visitado este lugar.

IM: En Mañana, si Dios y el Diablo quieren, ¿pretendes entretener, invitar a la reflexión…?

J. C. C.: Siempre entretener pero sí es verdad que es positivo que ayude a que el cerebro siga funcionando.

IM: Participas en la edición de este año de Getafe Negro. ¿Qué supone para ti?

J. C. C.: Estoy encantado.

IM: ¡Muchas gracias por dedicarnos este rato! Y que sigas teniendo el mismo éxito.

J. C. C.: Nada, muchas gracias a vosotros.

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