Huelga del 8 de marzo: mi Día de la Mujer

El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Este año (2018), además, sindicatos y organismos convocaron una huelga general de 24 horas y, en algunos casos, paros de 2 horas por cada turno de trabajo (mañana, tarde y noche). El mundo entero se revuelve; algunos hombres apoyan a la mujer, pero esta la que sale a la calle a reclamar sus derechos. Sin embargo, la realidad (la que yo he vivido) es bien distinta: si posees un trabajo remunerado y decides hacer la huelga, atente a las consecuencias.

Sara Niño

Por eso, he venido a trabajar. Bien es cierto que no he sido nunca mucho de manifestaciones, sino de hechos contundentes que obliguen al Gobierno a tomar medidas contra el fracaso escolar, la discriminación sexual, la precariedad laboral, etc. Creo que, cuando algo les explota a los políticos en la cara, despiertan de golpe. No obstante, este día es más que una “huelga”: es nuestro día. Un bonito homenaje a todas: las que trabajan fuera de casa pero, sobre todo, a las que lo hacen dentro (de lunes a domingo, sin descanso establecido por ley, pues no están “legales”). 

Más allá de la realidad que se publica en los medios, como decía, la realidad de mi (nuestra) vida es distinta: en mi entorno ninguna mujer dejó de venir a trabajar. Los descuentos salariales, si decides manifestarte, son importantes (y más si tu sueldo es mediocre). ¿Nos podemos permitir aún más precariedad laboral? En definitiva, la huelga es una mentira: si la haces, lo único que consigues es tirar piedras contra tu propio tejado; continuamos viviendo en un país poco libre, muy limitado, nada igualitario (ya no tanto entre hombres y mujeres, sino entre sectores, categorías profesionales, etc.) y con mucho recorrido aún por hacer para lograr que la mujer sea VALORADA.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *