Hoteles que “lloran” Lágrimas de San Lorenzo

Durante este fin de semana, tiene lugar la lluvia de estrellas a la que, en recuerdo de San Lorenzo (10 de agosto), se llama Lágrimas de San Lorenzo. Trivago nos recomienda 7 hospedajes, para ver el espectáculo muy pero que muy de cerca.

Redacción

Habitación burbuja Mil Estrelles. Foto: Trivago
Habitación burbuja Mil Estrelles. Foto: Trivago

Sin salir de España, país tradicionalmente católico (y, por tanto, muy afín a los Santos y sus celebraciones), el Hotel Mil Estrelles (Girona) ofrece habitaciones bautizadas con el nombre de las estrellas más brillantes de cada constelación. Magia y embrujo, todo en uno.

Fuera de España, pero muy cerca, concretamente en Portugal, nos podemos alojar en el L´And Vineyards. Este, sito en Alentejo (uno de los lugares con menor contaminación lumínica de Europa), ostenta habitaciones con techo plegable. De ensueño, ¿verdad?

Si esto del techo descapotable nos ha gustado, podemos irnos al otro lado del Atlántico, donde el Elqui Duomos (Chile) posee habitaciones en forma de domo y grandes ventanales en el techo. Soñaremos que estamos en el mismísimo cielo.

Telescopio en mano

Sin duda, por muy de cerca que veamos las estrellas y muy oscuros estén los cielos, las constelaciones siempre se verán mejor a través de un telescopio: Las Ventanas al Paraíso (México) y The Hermitage (Nueva Zelanda) organizan guías turísticas con material específico, no solo para observar el cielo estrellado sino, también, para estudiarlo a fondo.

La naturaleza no falla

Bien cierto es que cuanto más alejado de la urbe está un lugar y más rodeado de naturaleza, más despejado se halla el cielo; en consecuencia, podremos deleitarnos con las Lágrimas de San Lorenzo

Habitación del Hotel Amangiri. Foto: Trivago
Habitación del Hotel Amangiri. Foto: Trivago

Una de las recomendaciones de Trivago es el Amangiri, en Estados Unidos, un hotel de nombre “montaña tranquila”, apartado de la civilización y amante de los viajes en globo y en helicóptero. Tocar las estrellas es posible.

La última de las opciones es el Zash, en Italia: perfectamente incrustado en la naturaleza que lo rodea, gracias a los ventanales que posee cada una de sus habitaciones.

¿Con cuál os quedáis?

 

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