Empar Fernández: “Me interesan vidas de gente atropellada por la Historia”

La escritora barcelonesa publicó en septiembre la novela La epidemia de la primavera (Suma de Letras), historia ambientada en la I Guerra Mundial que, a pesar del tema central, no pierde de vista el amor. El amor en tiempos de guerra es, en palabras de Empar Fernández, “el motivo más poderoso para luchar por la supervivencia”. 

Sara Niño (S. N.)

S. N.: Eres una experimentada escritora de novela negra. De hecho, has resultado finalista o ganadora de prestigiosos galardones dentro del “noir”. Sin embargo, La epidemia de la primavera es una novela más bien histórica, sin asesinatos –aunque sí mucha muerte, dado que nos sitúas en medio de la I Guerra Mundial–. ¿Por qué este cambio de género?

Empar Fernández: Siempre he alternado la escritura de novelas negras con la de ficción histórica reciente (Mentiras capitales, Hotel Lutecia, Irina…). Me interesan las vidas de personas que ven cómo la Historia desbarata todos sus planes o condiciona su presente y su futuro, vidas de gente atropellada por la Historia.

S. N.: ¿Cómo has preparado esta novela? Requiere de un importante trabajo de documentación…

Empar Fernández (E. F.): No es difícil documentar la Primera Guerra Mundial, hay muchos trabajos publicados, libros rigurosos, imágenes de archivo… Además, he utilizado diarios de soldados que combatieron y que han sido publicados. Para indagar en la magnitud de la epidemia de gripe de 1918 consulté todo lo que encontré (una tesis doctoral, trabajos universitarios de investigación…) y para situarla en Barcelona, la sección fija que La Vanguardia tituló La epidemia reinante. Especialmente esta última fuente resulta fascinante.

S. N.: ¿Cómo construyes el personaje de Gracia? ¿Qué tiene Empar de Gracia (y viceversa)?

E. F.: Empar y Gracia comparten los orígenes aragoneses de la familia materna, una curiosidad infinita y el propósito vital de mejorar.

Construyo a Gracia imaginando una chica de 19 años impactada por una ciudad que pisa por primera vez. Una chica insegura que, obligada por las circunstancias, se adapta a los sucesivos obstáculos y que en un año, 1918, evoluciona hasta convertirse en una mujer valerosa.

S. N.: ¿Y cómo caracterizas a Carter, un soldado norteamericano?

E. F.: Carter es un joven idealista que toma una decisión arriesgada sin alcanzar a imaginar lo que supone convertirse en uno más de los soldados que sobreviven en las trincheras del frente occidental. Carter es generoso, responsable y buen amigo de sus amigos.

S. N.: ¿Por qué la I Guerra Mundial y no la Guerra Civil Española, por ejemplo? ¿Y por qué el año 1918 y no el 1915?

E. F.: Porque en 1918 confluyen el final de la Gran Guerra y las tres oleadas de gripe que devastaron el planeta entero. Es un año crucial en el que los hechos históricos se suceden y la atención de toda Europa se centra en el día a día. La Gran Guerra fue la primera de las guerras en las que se utilizaron los agentes químicos, los submarinos y la aviación con fines militares, es la primera guerra “moderna”.

S. N.: La guerra fue muy cruenta pero más lo fue la gripe. Y es que la medicina muchas veces no está al alcance. ¿Crees que, a pesar de lo que ha avanzado el mundo, científicamente hablando, se podría volver a producir una gripe como la de 1918?

E. F.: En 1918 no existían los antibióticos y los recursos para combatir la gripe y evitar que derivara en neumonía. En la actualidad creo que aquella gripe no alcanzaría la elevada mortalidad que demostró. Por otra parte, los virus evolucionan y mutan, creo que es imposible saber si podría declararse una nueva epidemia resultado de una mutación. 

S. N.: El amor nunca nos abandona, ni en tiempos de guerra. ¿Cómo es una historia de amor en plena I Guerra Mundial?

E. F.: El amor en tiempos de guerra cumple una función añadida, es el motivo más poderoso para luchar por la supervivencia. Confiar en un futuro junto a la persona de la que acabas de enamorarte ayuda a seguir vivo.

S. N.: Gracia y Carter apenas han tenido tiempo de estar juntos… ¿Se volverán a encontrar en una nueva novela o dejas que sea el lector el que imagine la continuación de esa historia?

E. F.: No lo sé. El futuro de ambos dependerá de la acogida de La epidemia de la primavera. Si constato que la historia de ambos interesa a los lectores quizás tenga una continuación.

S. N.: A propósito de esto, ¿trabajas ya en algún otro proyecto literario?

E. F.: Estoy revisando ya una nueva novela negra y acabando una historia que se desarrolla en un seminario religioso.

S. N.: Las ficciones de época viven su momento en la televisión. ¿Te gustaría y ves viable que La epidemia de la primavera sea adaptada a la pequeña pantalla, o incluso al cine?

E. F.: Me gustaría muchísimo, creo que la historia podría ser adaptada y resultar muy interesante. No sé si es factible, probablemente requeriría una inversión importante.

S. N.: ¡Muchas gracias por atendernos!

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