Elegancia en Saint-Tropez y sus alrededores

Esta semana viajamos hasta una ciudad de la Costa Azul famosa por su elegancia, destino de muchas personalidades durante el verano y poseedora de tal belleza que, a lo largo de muchos años, ha servido de inspiración a escritores y artistas. Sí, hablamos de Saint-Tropez.

Rocío Sánchez Herranz

Situada en un golfo de la costa francesa, entre Marsella y Niza, Saint-Tropez se rodea de varios pueblos, tan o más interesantes, que también descubriremos en nuestra visita, junto a algunos de los museos que encierran obras de Matisse, Signac, Seurat o Picasso. Uno de estos museos es el de l’Annonciade, un lugar de obligada visita para amantes y no amantes del arte.

Aunque Saint-Tropez es un lugar lleno de arte, sin lugar a dudas, es destino elegido para relajarse y disfrutar de las vistas de la Costa Azul. Uno de los mejores lugares para ello es la Cornisa des Maures (de los Moros), un balcón al mar con excepcionales vistas.

Puerto de Saint-Tropez
Puerto de Saint-Tropez

El puerto deportivo es perfecto para pasear por la tarde o tomar un café en alguna las cafeterías del paseo marítimo. Aunque años atrás la ciudad era un pueblo pesquero, pocos barcos se pueden ver hoy en la zona; en su lugar, recalan grandes regatas y lujosos yates. A pocos metros del puerto, en su parte más interior, en la Rue Victor Laugier, se localiza la Oficina de Turismo, muy recomendable para todo el que quiera obtener un mapa de la zona y orientación sobre los pueblos de alrededor.

Si visitamos Saint-Tropez un martes o un sábado, aconsejamos una joya muy especial a la que podemos llegar desde la Oficina de Turismo. Desde allí, si tomamos la Rue François Sibilli y giramos un poco más adelante a la derecha por la calle Traverse de la Garonne, llegaremos a él: el Mercado des Lices. Este mercado al aire libre se celebra de 8 de la mañana a 13 horas, aproximadamente, y en él se pueden comprar todo tipo de productos frescos, desde quesos y vinos franceses típicos, hasta variedad de panes. Si no es día de mercado, también es un lugar recomendable para visitar por la belleza de su plaza.

Iglesia de Saint-Tropez
Iglesia de Saint-Tropez

Seguimos en el centro para hacer una visita cultural y conocer la Iglesia amarilla de Saint-Tropez, la cual ha aparecido en varias películas y es considerada como un emblema de la ciudad. La iglesia es famosa por su campanario antiguo de color ocre, siendo uno de los más bellos de la ciudad.

La iglesia está rodeada de laberintos de calles y plazas que merecen ser visitadas. Adentrándonos en sus calles, llegaremos al antiguo barrio pesquero de la ciudad, La Ponche, ideal para comer un buen pescado y marisco mediterráneo.

Cerca de La Ponche, descubriremos el edificio más antiguo de la ciudad, la Torre Guillaume, una edificación construida en el 980 que, aunque no se puede visitar por dentro, merece la pena observar desde el exterior.

Ciudadela Saint-Tropez
Ciudadela Saint-Tropez

Desde aquí marcharemos a la Ciudadela, una vieja fortificación que corona la colina de la ciudad, desde donde se obtiene la mejor vista de Saint-TropezPor la tarde, podemos hacer una parada en una de las playas: la Playa de les Greniers, la Bouillabaisse o Les Canebiers; aunque, ciertamente, la más famosa se sitúa a cinco kilómetros: Pampelonne. De arena blanca y aguas azules, en esta se localizan algunos de los clubs más famosos y glamurosos de Saint-Tropez (el Nikki Beach, por ejemplo, que abre sus puertas a partir de las 17 horas).

¡Cae la noche en Saint-Tropez y comienza la fiesta! La discoteca más popular de la ciudad es el Caves du Roy. Situada en el Hotel Byblos Palace, quedaremos impresionados por su gente, sus famosos, la pista de baile alrededor de una piscina y su impactante decoración. Otros lugares para salir por la noche son el Esquinade o el VIP Room, el club del dj Jean Roch.

Finalizamos nuestra visita con dos lugares cercanos: el primero de ellos, aunque situado en el interior, es la Cartuja de la Verne, en el municipio de Collobrières; un lugar perfecto para caminar, pasear en bici o simplemente tumbarse y escuchar el silencio. El segundo, a unos 10 kilómetros de Saint-Tropez, es el pueblo de Ramatuelle, un pueblo de viñas, donde pasear por entre sus calles floridas es un gusto para los sentidos.

¡Saint-Tropez os espera!

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