El tamaño sí importa

La eterna cuestión “¿el tamaño importa?” suele confundirse con otra bien distinta, que es “¿ellas las prefieren grandes?, cuando en realidad, estas preguntas no suelen tener la misma respuesta

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Los hombres, mucho más que las mujeres, viven obsesionados por el tamaño de sus genitales. Esta obsesión lleva muchas veces a tener complejos irreales, que generan grandes problemas de inseguridad, y que a menudo desencadenan incluso en dificultades comunes como la impotencia y la eyaculación precoz.

La realidad es que pocos hombres tienen un concepto real de lo que es un pene en erección común, ya que desde su adolescencia su único referente es la pornografía, donde los tamaños, los tiempos y las reacciones de ambos géneros son totalmente irreales. De esta manera, cuando hombres adultos acuden a consulta por algún tipo de dificultad común con su pareja, se descubre que, en parte, la obsesión por compararse con los estándares de la pornografía, ha desencadenado el problema. Por motivos como este, la Riksförbundet för Sexuell Upplysning (Asociación Sueca para Sueca para la Educación de la Sexualidad), creó libros educativos como la “pussypedia” y el “dicktionary”, donde mujeres y hombres comunes y de diferentes razas, se dejaron fotografiar los genitales para mostrar al mundo la diversidad de los mismos, y cómo los actores porno no eran el referente ideal desde el cual iniciar comparaciones.

Pero, entonces, ¿el tamaño importa? La respuesta a esta pregunta es sí, lo que no se traducen en que el pene de un hombre tenga que ser grande para satisfacer a una mujer, de hecho, ocurre todo lo contrario. El tamaño medio del pene, a nivel mundial, está en los 14 centímetros. Por países europeos, en Francia se hablaría de 16cm, en Italia de 15, en Alemania de 14,4, y en España, según un estudio de la Sociedad Española de Andrología, de 13,5 cm. Por supuesto, también varía según las razas, siendo la raza negra la que mayor media tiene, y la oriental la que está más por debajo de este ránking, con unos promedios por países de unos 10,2cm en India, o incluso los 9,6cm de Corea del Sur. Estas medias hacen evidente que el pene de un hombre no ha de llegar a los 20cm para poder dar placer a su pareja, sino simplemente estar dentro de estos promedios. En realidad la zona más sensible de la vagina de una mujer, se encuentra en el primer tercio de la misma, por lo que no es necesario una gran longitud para poder estimularla. De hecho, un pene de gran tamaño, puede resultar molesto, ya que su penetración profunda, si la mujer no está previamente bien estimulada, puede resultar incluso dolorosa. Lo que si que es cierto, según coinciden los expertos en sexología, es que lo que si resulta importante para dar una mayor satisfacción es el grosos del pene durante la erección, ya que así el pene roza más las paredes de la vagina, y además, se aumenta la sensación femenina, más emocional que física, de “sentirse llena”, lo que puede provocar un mayor placer subjetivo.

Si bien es cierto, que visualmente, un pene grande puede resultar subjetivamente más sexualmente apetecible, sobre todo porque nuestra cultura occidental suele relacionarlo con una mayor potencia sexual, la realidad es que en la práctica, este factor no es realmente significativo a la hora de provocar un mayor goce femenino. De esta manera, podemos afirmar que el tamaño sí que importa, puesto que el grosos puede resultar un factor a tener en cuanta en el placer, o que un pene demasiado pequeño, o demasiado grande, en lo que a longitud se refiere, puede dar lugar a complicaciones a la hora de la penetración. Pero esta afirmación, de ninguna manera, puede traducirse por “ellas la prefieren grandes”, ya que esta obsesión por el tamaño, es sin duda, una cuestión mucho más masculina que femenina.

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