El chico de los ojos azules

Profundos como el océano; inmensos como el firmamento; y azules como  estos dos elementos de la naturaleza. Azul cielo, azul noche, azul mar, azul día… muchos son los azules, como muchos son los ojos que leerán la última novela de Joanne Harris, publicada el  7 de marzo por Duomo Ediciones,  e infinitas las interpretaciones  que se pueden dar a este asombroso y, al mismo tiempo, delirante relato.

Sara Niño

Benjamin es el menor de tres hermanos, el niño de los ojos de su madre. Precisamente son sus ojos azules, su pelo rubio y su aspecto de niño bueno lo que hace que todo el mundo confíe en él y no le crea capaz de hacer daño a nadie. ¿Pero, es de fiar alguien que posee la habilidad de sentirse “amoroso” a la vez que “malévolo”?. ¿En qué momento se derrumbó la vida de B.B, como afablemente le llaman sus conocidos, y la del mundo que le rodea?. O quizá es que siempre fue así…

A través de un diario hecho público en internet, Benjamin comparte con los lectores virtuales sus experiencias, su vida; en definitiva, las sensaciones que experimenta hacia los que le rodean, en especial su madre y sus dos hermanos, cuyas vidas se vieron malogradas cuando ambos eran muy jóvenes, y en ello tuvo mucho que ver nuestro protagonista.

Sin embargo, aunque todo parezca apuntar a que Benjamin está teñido de dolor y odio hacia sus seres queridos, una cosa es clara: el lector nunca podrá estar seguro al cien por cien de la veracidad de lo que el narrador está contando. Y es que a B.B le entusiasma jugar con la imaginación de todos los lectores en general, y de los más asiduos, en particular. ClairDeLune, JennyTrucos o Toxic69 mantienen, casi diariamente, un diálogo con chicodeojosazules sobre lo que en la vida de este va aconteciendo.

Joanne Harris, quien ya debutó con Chocolate, en 1999, y estuvo a punto de ganar el premio Whitbread, apunta alto con este nuevo libro, donde todo podría ser de una manera diferente a como se está contando. Sin duda, Harris posee una enorme habilidad para lograr que el lector traspase las fronteras de la realidad, hasta el punto de alcanzar la enajenación mental. Casi tan a punto como el propio protagonista.

Aficionada como es Joanne a los sabores, en esta novela apuesta por los colores. Unos colores que tienen vida propia. Una vida, además, particular donde las haya. Una vida donde el azul ya no representa la tranquilidad ni el negro la oscuridad, ni el blanco la pureza…

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