Diario de… la mañana que no cogí el metro

No me había quedado dormida. Tampoco me entretuve un segundo, como en otras ocasiones -he de admitir-, arreglándome un poco más. No. Salí de casa a la hora prevista, con esos diez minutillos de sobra que hay que llevar cuando vives en la “Gran Ciudad”. Y, sin embargo, no cogí el metro…

Sara Niño

“Está cortada la línea”. No sé si matar al que lo ha dicho -¡Qué culpa tendrá él! ¿O sí? Es el taquillero de la estación…-, pero el caso es que se me viene el mundo abajo. Y es que tener todos los días que trasladarte desde la estación de metro Artilleros hasta la de La Granja (Alcobendas) no es precisamente un camino de rosas; si encima te cortan la línea, el trayecto se te convierte en un auténtico camino de zarzas.

La única solución fue coger un autobús hasta un lugar en que enlazar con la línea Circular, y de ahí hasta la 10 que me llevaría al trabajo. Sudor, casi lágrimas, y alguna carrera. Conseguí llegar a las 9 y cuarto. Desde las 8 menos 25 que salí de casa… no está nada mal, ¿no? A los responsables del funcionamiento y gestión de Metro Madrid -que ya no vuela, por supuesto- les parecerá perfecto. A mí no. Ni a los millones de usuarios que sufren día a día. ¿Y si nos descuentan del sueldo cada minuto que lleguemos tarde? Le pasaremos la factura a Metro.

Un fin de año de paros 

Desde verano hasta ahora, la línea 9 ha sufrido muchos avatares: corte de cuatro horas el pasado mes de julio, algunas horas más el pasado noviembre… ayer, 11 de diciembre, la circulación entre Artilleros y Estrella ya fue extremadamente lenta -un trayecto que normalmente supone 5 minutos duró 20- y hoy, 12 de diciembre, el corte final. Por si no fuera poco, se anuncian paros la semana del 18 al 22 de diciembre. Acabamos el año por todo lo alto.

“Problemas técnicos”

La frase preferida, sin duda, de los altavoces de Metro. “Avería” tampoco está nada mal. E “incidencia” ya ni te cuento. Ahora, lo que nunca oiremos a través de megafonía, en un andén del metro, es que hay “retrasos humanos”, “recortes de personal” o plantilla que no trabaja como es debido. Las caras de la gente son de resignación, cuando debería ser indignación. Pero esto ya es algo que cada uno debemos reflexionar con nosotros mismos.

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