Cremas faciales: texturas y unturas

Las texturas de una crema facial son tan importantes como los efectos que estas ejercen sobre la piel. Analizamos, pues, algunas de las más comunes y, a nuestro juicio, una de las más revolucionarias: la seda, presente en Repaskin, de Sesderma.

Sara Niño

Lo habitual es toparnos con cremas faciales de textura cremosa. Algunas, más líquidas (y, por tanto, con mayor presencia de agua y una capacidad de penetración en la piel mucho más rápida); otras, más untuosas. Por ejemplo, Matarrania, cuya filosofía de trabajo se basa en el empleo de 0% agua y un alto porcentaje de aceite de oliva, comercializa cremas muy untuosas. Pero, al fin y al cabo, todas cremosas. 

Tacto seda

Sin embargo, y cuando creíamos que habíamos visto todo lo que se puede ver en cuanto a texturas de cremas, aparece Repaskin, de la firma cosmética Sesderma

Esta crema, clasificada como “protector solar“, posee un color cercano al transparente, y una textura en gel. Pero lo más importante: al aplicar en la cara, sientes como si un pañuelo de seda te estuviera envolviendo. ¡Qué placer!

Por ello, incluso podríamos usar Repaskin en cualquier época del año. Mientras estamos protegidas de los efectos nocivos de los rayos UVB, UVA e IR, disfrutamos de su tacto.

Más información, en la página web de Sesderma.

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