Una mirada hacia Budapest

A pesar de no gozar del mismo reconocimiento que otras capitales europeas, lo cierto es que Budapest va, poco a poco, situándose como una de las ciudades con más encanto de Europa central. La “perla del Danubio” es visitada cada año por más de 6 millones de turistas, que vuelven cautivados por la belleza de la ciudad, plasmada en unas calles repletas de historia.

Carmen de la Puente

La capital de la República de Hungría se encuentra dividida en dos zonas por el Danubio: Buda, antigua sede real y la parte más antigua, y Pest, centro económico y comercial de la ciudad. Budapest goza de impresionantes monumentos a ambos lados del majestuoso río, de los cuales son de visita obligada los siguientes: la basílica de San Esteban, el Parlamento, el Puente de las Cadenas, la Plaza de los Héroes y el Castillo de Buda.Si el día acompaña, es muy aconsejable dar un paseo en uno de los barcos turísticos que se pueden coger en la orilla de Pest, la zona moderna de la ciudad. Algunos de ellos hacen parada en la Isla Margarita, un lugar ideal para comer y dar un paseo disfrutando del paisaje.

El balneario Széchenyi, inaugurado en 1913, es, sin duda, el baño termal más prestigioso de Budapest, al que se puede acudir a última hora del día -abre hasta las 10 de la noche- para reponer fuerzas tras una dura jornada de turismo.

Los principales museos de Budapest son la Galería Nacional Húngara, situada en la zona de Buda, y el Museo Nacional Húngaro, que se encuentra en la orilla de Pest.

Budapest desde las alturas

Poder observar una ciudad desde lo alto cambia la percepción que tenemos de ella. En Budapest se pueden aprovechar las impresionantes vistas que se obtienen desde varios puntos emblemáticos de la montañosa orilla de Buda como, por ejemplo, el Bastión de los Pescadores -que ofrece una visión del Parlamento en todo su esplendor- y la colina Gellért. A un paso del primero se encuentra el Templo de Nuestra Señora, más conocido como Iglesia de Matías, que fue reformada en numerosas ocasiones a lo largo de los siglos y que, incluso, se convirtió en mezquita durante la invasión otomana en el siglo XVI.

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