Anna Carreras: entre “franceses” y “mediasnoches”

La escritora barcelonesa Anna Carreras ha publicado recientemente Un francés a medianoche (Navona). Un relato en clave poética que desprende de toda vulgaridad al sexo, usando palabras claras, precisas y concisas. Porque el sexo bien narrado nunca puede ser grosero.

Sara Niño

Blanca es la protagonista de Un francés a medianoche. Y Blanca es el nombre de la mujer que, legendariamente, perteneció a la secta china de las Tigresas Blancas. Una tribu que empleaba las felaciones como elemento que las hacía inmortales. Una secta en toda regla que da mucho juego en la literatura erótica.

'Un francés a medianoche', de Anna Carreras
‘Un francés a medianoche’, de Anna Carreras

Blanca y Anju mantienen encuentros de índole sexual, aun sabiendo que su relación está abocada al fracaso. Él casado; ella, que nunca pertenecerá a un solo hombre. Además, ya se sabe: una relación que empieza en la cama… acaba siempre en la cama.

Sexo explícito nada pornográfico

Resulta llamativa la prosa con que nos deleita Anna Carreras. Más explícita no puede ser; sin embargo, Un francés a medianoche no es una novela pornográfica. Como tampoco lo es ninguna de las muchas obras que la autora ha publicado en catalán, traducidas a otros idiomas.

Penumbra en París es la anterior novela de Carreras, quien, además, también escribe ensayos literarios.

La Nota: 7

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