Andrea Jaurrieta: “Todos los personajes de ‘Ana de día’ llevan algo de mí”

El primer largometraje de la cineasta Andrea Jaurrieta, Ana de día, llegó a las salas de cine españolas el pasado 9 de noviembre y esta semana participa en el Festival Internacional de Cine de Gijón con gran éxito de crítica y público. Hablamos con su directora:

Sara Niño (S. N.): En primer lugar, muchas gracias, Andrea, por concedernos esta entrevista.
Ana de día es tu primer largometraje. ¿Con qué dificultades te has encontrado que no tuviste previamente en el corto?

Andrea Jaurrieta (A. J.): Bueno, es todo exponencialmente más complicado ya que el presupuesto y la presión que conlleva un largometraje también son mucho más altas. La mayor dificultad fue conseguir la financiación.

S. N.: ¿Tuviste claro desde el principio que Ingrid García Jonsson sería la protagonista? Si no es así, ¿qué otras actrices optaron al papel (si se puede decir)?

A. J.: Yo no suelo escribir con actrices en la cabeza predeterminadas. Sí es cierto que Ingrid fue una de las primeras actrices que recibió el guion, ¡pero hizo casting igualmente! De hecho creo que llegamos a hacerle 3 castings diferentes. Vimos a chicas muy buenas, pero Ingrid se ganó el papel por propio pulso.

S. N.: ¿Y el resto del casting cómo fue? A mí me parecen actores, pero sobre todo actrices (María José Alfonso, Mona Martínez, etc.), muy acertados…

A. J.: ¡Muchas gracias! Yo también estoy muy orgullosa de todo el reparto. Mona Martínez llegó por casting en 2014, cuando todavía teníamos una productora fuerte detrás que nos ayudó con el gasto que supone una buena dirección de casting. Cuando finalmente rodamos en 2016, con los medios con los que tuvimos que rodar, Mona dudó en si aceptar la película o no, pero yo le rogué que por favor tenía que estar. Ya no me podía imaginar su papel con otra cara. Me había quedado enamorada de ella. Maria José también llegó gracias a la directora de casting, Arantza Vélez, que es la que se merece el aplauso por estas elecciones. Arantza la había visto en una obra de teatro y me dijo: “Te va a encantar porque es muy punki”. Y efectivamente me ganó enseguida. Fernando había trabajado antes con el director de producción y yo ya conocía su trabajo, así que su papel se lo propusimos directamente después de haber hecho un casting previo sin encontrar a nadie que me encajara al 100%. Era un papel muy determinado y buscaba un físico también muy determinado. En el caso de Álvaro, que fue el último que entró, yo había trabajado con él en El Apóstata y me parecía que podía encajar perfectamente en el proyecto. Irene Ruiz, que hace de Ángela, estudió conmigo y siempre que pueda le daré un papelito en cada cosa que haga. ¡Fue la primera actriz con la que rodé algo en mi vida allá por 2008! En definitiva, hicimos todos una gran familia.

S. N.: Ana de día… ¿Y de noche? Háblanos un poco de este personaje.

A. J.: Ana es una chica formal, “decente”, preparada, inteligente… podría decirse “perfecta”. Y sin embargo siente que nunca ha tomado decisiones por sí misma, que siempre ha llevado el camino que debía –o que le habían dicho que debía– llevar. Por eso decide romper con todo e intentar encontrarse a sí misma. Puede que falle en el trayecto pero al menos, por primera vez en la vida, se siente valiente. La duda viene después, claro, y es la que se lanza al espectador a través de todos los personajes de la trama: ¿es posible huir de nosotros mismos, o llevamos el río siempre dentro?

S. N.: ¿Cuánto de Andrea hallamos en el personaje de Ana?

A. J.: Hombre, como me decía Ingrid, yo estaba dentro de todos los personajes. Todos llevan algo de mí porque al fin y al cabo han salido de mi cabeza… En el caso de Ana, supongo que Andrea está en ese lado de chica formal de provincias que siente que necesita huir de lo establecido.

S. N.: Qué bonito sería tener un doble que asuma tus responsabilidad, ¿verdad? ¿En qué momentos de tu vida has deseado esto (si lo has deseado, claro)?

A. J.: Ahora mismo no me vendría mal, la verdad, ¡para poder descansar por fin! Jaja. Está siendo un momento precioso por toda la acogida que está teniendo la peli, pero agotador.

S. N.: ¿Crees que mucha gente, fuera de le ficción, necesitaría un doble como le sucede a Ana, para liberarse de ataduras y perseguir sus sueños?

A. J.: Bueno, sí, somos todos un poco cobardes al final. Aquí podríamos ponernos a hablar de las obligaciones sociales, de economía… de mil razones que no nos permiten romper con todo… Por eso creo que todos, en algún momento de nuestra vida, lo hemos deseado para intentar buscar lo que suponemos que nos estamos perdiendo y que no nos permitiría –teóricamente- ser felices del todo.

S. N.: ¿Qué quieres transmitir con Ana de día?

A. J.: Quiero que el público salga con muchas preguntas. Que se pregunte qué harían ellos, que se pregunten si sería posible huir y dejarlo todo, que traten de entender por qué existen todos esos personajes secundarios, que traten de ver en Ana a la chica joven que todos han sido alguna vez, llena de incertidumbres sobre qué es la vida. Vamos, puro existencialismo. Jajaja.

S. N.: Tu primer largometraje, desde luego, ha entrado por la puerta grande: muchos festivales (ahora mismo el de Gijón) y no menos reconocimientos. ¿Estás en una nube?

A. J.: Estoy como drogada de diazepam todo el día. Es una nube rara, porque es como que no estoy siendo consciente del todo de lo que estamos consiguiendo. Pero sí, estoy muy muy muy feliz.

S. N.: Solo podemos desearte lo mejor y que tengamos muchos más largometrajes bajo tu dirección. ¡Gracias!

A. J.: ¡¡Gracias a vosotros!!

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